El diario de el paco

Miran para otro lado

Iba a contestar a Patriota Occidental en la misma zona de comentarios a la apostilla que hizo al artículo que anoche publiqué, pero como la respuesta se me ha hecho larga sin darme cuenta y porque además digo cosas que quería tratar de forma específica aprovecho para responder en este otro nuevo artículo.

Nos comenta Patriota que la gente no se quiere dar por aludida y mira para otro lado, y tiene toda la razón. Esto no tiene pinta de que la gente vaya a reaccionar, está lo suficientemente engañada y anestesiada, y lo peor de todo: voluntariamente. Mientras tanto, mucho mas allá de rebuscar en los contenedores de basura la gente de fuera irá quitando puestos de trabajo a los españoles autóctonos y degradando las condiciones de vida de las clases mas humildes, las clases bajas y medias, aunque la clase media ya no se sabe muy bien lo que es porque cada vez son mayores las diferencias y hay menos gente en un término medio.

Nos obligan por tanto a subir en el escalafón si no queremos competir laboralmente en condiciones de esclavitud, a las que la gente de fuera se somete de buen grado. Pero después de estas décadas de proletarización de la clase media y adoctrinamiento intensivo para el estado del bienestar, según el cual siempre podríamos ser currantes (o políticos, sindicalistas, funcionarios… casi todos vividores del cuento) sin mayores responsabilidades pero viviendo casi mejor que los mismos empresarios (que so los que se esfuerzan, arriesgan y crean riqueza y trabajo), lo cierto es que los españoles no tenemos mentalidad ni emprendedora ni productiva. Es decir, los mismos españoles que clamaban, y siguen clamando, socialismo y bienestar son los mayores perjudicados, y esta gente engañada todavía sigue con el “papeles para todos” aunque ya ni los papeles hacen falta: cada cierto tiempo una regularización masiva y se acabó el problema.

Y así los mismos españoles nos condenamos a la degradación social y, por supuesto, la gente de fuera seguirá quitándonos los puestos de trabajo hasta que acabemos por aceptar el hecho y nos acabemos encontrando y confundiendo en el escalafón social (que es precisamente lo que se persigue), porque los de fuera irán subiendo y los de aquí seguiremos bajando. Si hoy son asistentes de hogar, barrenderos, camareros, jornaleros en el campo, albañiles, etc… no está lejos el día, y ya está sucediendo, en que los hijos de los que críen una familia aquí acaben por ir a la universidad y así tendrán acceso a las llamadas profesiones liberales. Por tanto, si su hijo estudia para contable, informático, médico, abogado, etc… que sepa que va a tener una competencia laboral muy fuerte en el futuro, porque los hijos de la gente de fuera, que serán y son españoles de pleno derecho aunque siempre e irremediablemente estigmatizados, aceptarán las peores condiciones laborales que se les ofrezca de suerte que su hijo, si quiere competir con ellos, tendrá que someterse rebajándose a aceptar lo mismo. Es decir, degradación universal, igualación por lo bajo: en esto queda la conquista social y de los derechos.

La otra opción es que eduque a su hijo para ser empresario, que potencialmente es el que mas gana con todo esto, aunque eso sí, el estado liberal-socialista cada vez se lo pondrá mas difícil al pequeño y mediano emprendedor (no olvidemos la parte socialista del régimen) de tal forma que solo los grandes sobrevivirán con solvencia y comodidad, pues en realidad esto es una oligarquía plutocrática, aunque esta es una historia para contarla aparte.

Somos un país de tontos, especialmente desde la transición cuando dejamos de ser “malvados franquistas”, cuando la parte roja y “lista” de España iba a poner las cosas bien puestas en su sitio. Prometieron que “a España no la va a conocer ni la madre que la parió” (Alfonso Sinvergüenza Guerra dixit) y lo cumplieron: ahora España es un estercolero social y nacionalmente hablando, y en este sentido España está destrozada, aniquilada, difunta. Y todo se lo debemos a nuestros vecinos progres en gran parte: no, no a los políticos que son el recurso fácil del que echar mano para cargarles siempre la culpa de todo, porque los políticos son los golfos aprovechados que siempre fueron, manipuladores, corruptos, ladrones, mentirosos, criminales, desalmados. Como esto es democracia a los golfos en el poder los elige la gente, es decir, nosotros, usted y yo (bueno, yo no porque nunca voto, prefiero limitarme a lo irremediable que es tragarme esta basura, pero sin participar de ella), y muy especialmente sus vecinos, familiares y seres queridos, esos progres mesiánicos , verdaderos imbéciles siendo bienpensantes (que ya es mucho, porque en realidad además de imbéciles suelen ser unos canallas sin solución), que no hay nada que toquen que no destrocen.

Pero no solo sus vecinos progres, sino los otros también, y hasta posiblemente usted mismo que está leyendo esto. El problema de España desde hace siglos son los liberales y los socialistas españoles (si bien el socialismo es hijo del liberalismo), y es verdad que en las últimas décadas de forma especial la parte roja de España, verdadera gentuza odiadora de España, a la que se le concedió carta de naturaleza española. Pero es que mientras tanto, la parte supuestamente noble de España se avergonzó de sí misma, en gran medida inducida por la élite traidora del “régimen”, y también por la iglesia conciliar, que como sabemos es una falsificación, degeneración o adulteración de la verdadera y auténtica Santa Iglesia Católica. Condenados a la esquizofrenia, solo les dejaron la posibilidad de votar a lo que hoy es el PP, con el premio de consolación y caramelo envenenado de poder autoconvencerse de que esta otra gentuza abyecta, el actual PP, son los defensores y salvadores de España. Pero como decíamos antes el engaño no ha sido del todo involuntario, sino que voluntariamente la parte supuestamente noble de España se ha dejado convencer para participar en la farsa: mientras que debería de haber resistido acabó por rendirse.

Ahora somos todos liberales y socialistas, o en suma, liberal-socialistas, votantes de un PPSOE, que por mas siglas que se añadan a la sopa sigue siendo la misma basura liberal-socialista en la que España, naturalmente, brilla por su ausencia. Al final se acabó perdiendo la Cruzada de Liberación Nacional, o mejor dicho, los hijos de los que ganaron la guerra entregaron traicioneramente al enemigo la Corona de la Victoria envuelta en papel de regalo, bebiendo sumisamente y además encantados de la vida, del nauseabundo cáliz envenenado que los muertos derrotados y putrefactos ofrecieron a los indignos, descastados y traidores hijos de la Victoria.

Por eso el que se queje a estas alturas solo merece una mirada de soberano desprecio por parte nuestra, y me da igual que sea rojo, que sea pepero, que sea ateo, o que sea neo-católico conciliar. Tenemos lo que nos merecemos, que es exactamente lo que quisimos tener, ni mas ni menos, mientras que a los que desde el principio dábamos la voz de alarma nos llamasteis de todo menos guapos. Ahora id vosotros y arreglad el problema, si podéis y queréis, aunque mucho me temo que lo que haréis será seguir mirando para otro lado.

 

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