Editorial·España·Religión

¡Feliz Cumplebautizo!

Estimados amigos de Tradición Digital:

Me gustaría compartir con vosotros y con vuestros lectores la feliz ocurrencia que he tenido este año de comenzar la celebración del aniversario de mi bautizo, acontecido recientemente. Y que mejor momento que ahora que estamos en la Pascua de Resurrección para haceros partícipes del acontecimiento.

Siendo católico, como soy, y meditando sobre los misterios de nuestra fe y de cómo funcionan las cosas en el mundo, me di cuenta del sorprendente hecho de que nosotros los católicos celebramos por tradición cultural el importante evento del nacimiento biológico, mientras que por el contrario no solo no celebramos nuestro bautismo sino que ni siquiera conocemos cual es el día de nuestro nacimiento espiritual, que es más importante que el nacimiento biológico.

Y es que, como sabemos, esta vida terrena se acaba y pasa, mientras que la vida sobrenatural es eterna, no se termina. De forma que las almas debidamente bautizadas se incorporan al Cuerpo Místico de Cristo y son sepultadas con El en la muerte para así tener una vida nueva y participar de su Resurrección. Dichoso el que persevera hasta el fin completando hasta el último de los pasos que hay que andar en el dificultoso camino de la peregrinación terrena y cuyo comienzo en la vida sobrenatural es el mismo bautizo, que aunque no es condición suficiente para la salvación sí que lo es necesaria, motivo por el cual todo cristiano de bien debería festejar el día de su bautizo con jubiloso gozo.

Una fe consecuente y vivaz

Para mí viene a ser una cuestión más de elemental lógica cristiana, como tantas otras, como la del Sacramento de la Eucaristía. Recuerdo como, hace ya años y sin saber las cosas que ahora sé, no entendía cómo los autodenominados católicos, los de misa conciliar o los sencillamente católicos nominales, no se arrodillaban ante Jesús Sacramentado ni al pasar frente al Sagrario (relegado a un lado como si fuera un objeto prescindible) ni tampoco al recibirlo en la comunión, y además en las manos. Pues si realmente creemos en la Presencia Real de Jesús Cristo en la Eucaristía entonces reconocemos que allí está verdaderamente con su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad. El que esto cree se comporta conforme a esto que cree, y el que no lo hace así sencillamente está demostrando que en realidad tiene una fe muy menguada, o no la tiene, en la Presencia Real por más que lo confiese y sea de misa conciliar diaria.

Obras son amores y no buenas razones, con las cosas de fe y con todo, y en cuanto a la fe manifestamos la sinceridad de nuestras creencias por nuestra conducta, tanto en la grandeza que exigen las circunstancias graves como en la sencillez de nuestros pequeños gestos cotidianos. Por eso, del mismo modo que en su día me pasó con la Eucaristía, desde hace tiempo me vengo sorprendiendo a mi mismo en el día de mi cumpleaños biológico pensando que estoy siendo felicitado y festejado por los míos en este día, mientras que el día del aniversario de mi nacimiento espiritual está sencillamente reducido a la inexistencia. ¿Cómo no es tradición entre los cristianos celebrar este día? Que es el día más importante de nuestra existencia terrena mientras moramos en este valle de lágrimas, y seguramente el día más importante de nuestra existencia eterna pues somos incorporados al Cuerpo Místico de Cristo, y sin esta incorporación no hay salvación posible. Definitivamente, si celebramos el cumpleaños del nacimiento según la carne más motivos tenemos para celebrar el cumpleaños del nacimiento según el espíritu.

Feliz aquel día del bautizo y feliz el afortunado que ha recibido la inefable Gracia que le abre las puertas del Cielo y le da por patria al mismísimo Reino de Dios. Y sin embargo de pobre manera, o de ninguna, solemos valorar este maravilloso acontecimiento. Por tanto, que todos los cristianos celebren con alegría el cumpleaños de su bautizo. Acudan a su parroquia para obtener un acta de bautizo por la que conocerán la fecha del día de su bautismo. Convoquen a sus familiares, amigos y seres queridos y hagan convite con alegría. Acostumbren a los niños desde pequeños a celebrar el aniversario de su bautizo, y si por algún motivo se hace pesada o gravosa tanta celebración sean valientes los padres y den prioridad y mayor importancia a la celebración del cumpleaños del bautizo. Y a ser posible acudan a la Santa Misa (la de toda la vida de la Iglesia, procurando esquivar la conciliar, modernista y protestantizante) para darle debidamente las gracias a Dios y hacerlo con toda la humildad de nuestro corazón. Por supuesto habiendo hecho antes una buena confesión siempre que sea preciso antes de recibir dignamente al Señor. Finalmente: si no es necesario que se anuncie a bombo y platillo en todo el vecindario tampoco tiene por qué celebrarse como un acto rigurosamente privado y excesivamente discreto, siendo que en realidad es mejor que se sepa y que se corra la voz por aquello de que no se enciende una lámpara para esconderla debajo de un celemín.

Resistencia cultural católica

Pero además hay otro buen motivo para celebrar el cumpleaños del bautizo. Este mundo descreído, deshumanizado y rebelde a todo lo bueno que aun quedaba ha caído bajo el imperio de hombres malvados y sin escrúpulos que tiranizan a las gentes haciendo un uso perverso de las instituciones materialistas que controlan férreamente. El ámbito de actuación de la disidencia es cada vez más restringido y cada vez nos arrinconan más y más hasta que, si se salen con la suya (que es lo más probable habida cuenta de la nula actividad resistente que están encontrando por parte nuestra), se llegue al punto del más absoluto ostracismo y hasta probablemente la ilegalidad.

Pero hay diversidad de ámbitos de actuación – y sorprendentemente a veces los más poderosos son los más sencillos – y uno de ellos es el ámbito de actuación personal e interior proyectado hacia una forma de resistencia cultural. Algo parecido al marxismo cultural pero a la inversa: un catolicismo cultural bien entendido y bien practicado que, sin ser un fin en sí mismo podría ser un instrumento eficaz para, al menos, entorpecer en cierta medida el avance de la Bestia.

Sé que esto es tan sutil como peligroso pero, ¿estamos en disposición de seguir quedándonos de brazos cruzados? No estoy diciendo reducir la Religión a mera expresión cultural porque eso es precisamente lo que el enemigo pretende. Lo que estoy diciendo es utilizar el ámbito cultural como un medio de transmisión más de una resistencia católica que por lo demás debería de ser tan auténtica como vigorosa, siendo en realidad estos dos aspectos los verdaderamente esenciales.

Dos tazas

Así pues, si el materialismo imperante odia todo lo que huela a católico pues sirvámosle dos tazas: si los inicuos no quieren que sea católico, yo me reafirmo en mi fe; si los inicuos quieren que me avergüence de ser católico, pues yo redoblo mis manifestaciones públicas de fe; si los inicuos quieren abolir el pecado y al mismo Dios, yo me encargo de molestarlos continuamente con pequeños gestos que recuerden el destino trascendente de la existencia humana; si los inicuos quieren fiestas de invierno y primavera, yo me preparo para vivir con profunda espiritualidad cristiana las fiestas de la Natividad del Señor y de la Semana Santa y Pascua de Resurrección; si los inicuos no dejan de inventarse fiestas paganas y comerciales como el día del padre, y de la madre, y de la mujer, y de los enamorados, y de la madre tierra, etc… yo celebro a la Santísima Virgen, a San José, a los santos patronos y ángeles custodios y además incorporo de la nada otras fiestas como el día de mi cumplebautizo.

Por lo mismo, si el régimen liberal-socialista aconfesional de la democracia, mal engendrado en abominables orgías de enemigos y traidores a España todos mezclados, y peor parido en la llamada transición, odia todo lo que huela a genuina y auténticamente español, entonces vamos a darle otro buen par de tazas de espeso caldo: y si los anti-España quieren que reniegue de la Patria, yo me revisto de rojigualda, y rojigualda con el águila de San Juán; si los anti-España me señalan como a un facha, yo respondo que a mucha honra; si los anti-España quieren que odie mi hispánica raza, yo replicaré que deseo felicidad para todos los hombres pero a cada uno en la tierra de la que Dios, criador de todas las cosas y de las razas también, le hizo hijo como a mi me hizo hijo de España y de la cristiandad europea; si los anti-España quieren que deje de ser español, yo me haré cada vez más sinceramente católico porque si hay algo que es singularmente connatural a España es precisamente su catolicidad, por lo que no hay mejor forma de proclamar un sincero patriotismo español que proclamando una sincera y profunda catolicidad; por lo que si los anti-España, en fin, no quieren que sea católico pues empezaré a celebrar a partir de ahora el aniversario de mi bautismo, con todo el significado que esto tiene, y de paso me alegraré también pensando en la cara que pondrán los odiadores de España cuando vean que los españoles se ponen a celebrar el día de su bautizo.

Reacción e innovación

Yo creo que se capta la idea, ¿verdad? Si los tiempos de presión y represión son tiempos para el ingenio y la innovación lo que aquí comparto y propongo, la celebración del aniversario del bautizo, es innovación por partida doble: religioso-espiritual y nacional-social-cultural. ¿O es que alguien se piensa que va a cambiar algo si no nos movemos y por contra seguimos haciendo  las cosas exactamente del mismo modo sumiso y lacayuno que las hemos venido haciendo hasta ahora?

Bien, pues es todo por mi parte pero ahora os toca a vosotros todos, a todos y cada uno de vosotros sin excepción. Os animo a que en adelante incorporéis esta pequeña pero importante celebración a vuestro calendario para que esa celebración la hagáis con sinceridad, que la hagáis como una forma de combate contra los hombres malvados que nos quieren tan esclavizados como callados, que la hagáis por España y que sobre todo la hagáis a mayor gloria de Dios. Así sea.

Recibid un cordial saludo.
Un lector de Tradición Digital

Nota de TD: Estaremos encantados de publicar las fotos que nos envíen nuestros lectores en las que den testimonio de la celebración de su cumplebautizo.

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