Opinión · Religión

Sermón contra el acuerdo

por el Rvdo. P. Philippe François, HSSPX

Les presentamos la transcripción del sermón pronunciado por el P. Philippe François, en la fiesta de Pascua 2017, el 16 de abril, en el Monasterio de Trévoux. El Padre ejerce la función de capellán de las Pequeñas Hermanas de San Francisco.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Reverendas hermanas,

Estimados hermanos,

Nuestro Señor ha resucitado. Resucitó tal y como Él lo dijo: “Resurrexit sicut dixit”. Y cantaremos al momento del Credo: “Et resurrexit tertia die secundum scripturas – Resucitó al tercer día según las Escrituras”. San Juan nos dice en su primera Epístola: “He aquí la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (Juan 5, 4). Pues si Cristo no resucitó como lo predijo, nuestra fe es vana; pero Él resucitó al tercer día. Sólo Dios es el amo de la vida y de la muerte. Él resucitó, por lo tanto Él es Dios. Y he aquí la prueba de la divinidad de nuestra santa religión. Es el misterio de este día de Pascua, es la alegría del aleluya. Esta debe ser la gracia de la fiesta de Pascua. ¿Qué gracia particular aporta a nuestras almas, como toda fiesta? Pues bien, reforzar nuestra fe en Nuestro Señor Jesucristo, reforzar nuestra fe en el Reino de Nuestro Señor Jesucristo, reforzar nuestra fe en el reinado social de Nuestro Señor Jesucristo. Él es verdadero Dios y verdadero Hombre. Porque Él es verdadero Hombre, pudo sufrir y morir. Porque Él es verdadero Dios, Él retomó su vida ofrecida para rescatarnos del infierno eterno. Así Pascua fortalece nuestra fe en Nuestro Señor, el verdadero Rey. Y si nuestra fe en Nuestro Señor es fortificada, por lo mismo se fortifica también nuestra fe en su Esposa única tan amada, la Santa Iglesia católica romana.

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España · Opinión

No supieron morir de otra manera

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Y aunque parece que carecemos del espíritu de aquellos “rufianes” que antepusieron el honor de su pueblo a su propia vida, algunos seguimos esperando que alguna vez se repita aquella mañana de mayo.

Comentario de TD: No sucederá. No es que parezca que carecemos de aquel espíritu, es que efectivamente carecemos de el. La dignidad de los españoles de hoy no alcanza a subir mas allá de la altura del estómago y en que hayamos llegado a esto consiste precisamente la victoria del enemigo. De momento lo único que resta por hacer a los que quedamos es asimilar de una vez la situación actual y unirnos bajo el lema común de Dios y España, teniendo además muy presente la lección de los héroes del 2 de mayo y de toda la historia de España y de la Iglesia y de la vida en general, a saber que sin sacrificios reales no se ganan ni batallas ni guerras. Y hoy día ganar consiste en resistir, y para ello hay que marcarse como primer objetivo la configuración de un bloque efectivo de resistencia uniendo tanto a los solitarios como a la diversidad de tribus nacionales que, con todo lo que ha pasado, siguen absolutamente divididas mientras que los enemigos de Dios y de España sonríen con satisfacción. A aplicarse el cuento, pues, y en Tradición Digital no nos cansaremos de repetir todo esto.