El diario de el paco

Viejas verdes

Me ha llamado la atención esto:

Cincuentonas suecas en la cama con los “refugiados”: “Todas lo hacemos” | La Sexta Redoma

Y es que no solo verdes son los viejos, sino las viejas también. Recuerdo hace años que vi un documental, no sé donde, acerca de abuelonas europeas viajando a no sé que remoto país africano con el único fin de montárselo con los exóticos jovencitos del lugar. Al parecer es toda una industria, parecido al de las jineteras cubanas. Aparecían escenas de “intimidad”; de las fiestas que se montaban las muy brujas en sus apartamentos y bungalows; los comentarios groseramente “hembristas” sobre los atributos físicos de sus juguetes sexuales vivientes; y otros algo mas “románticos” como: “¿Te has dado cuenta como huelen a coco estos negros?”. Por supuesto, como se trataba de hembras, en el documental se defendía la idea de que eran pobres abuelitas solas que solo buscaban algo de cariño, compañía y comprensión. En cambio los tíos que van a Cuba y a otros sitios están practicando un aberrante turismo sexual y están explotando sexualmente a la mujer, son unos viejo-verdes y unos depravados en general. Lo que se dice discurso igualitario.

Recuerdo también como en alguna ocasión en el pasado lejano he visto a mujeres autóctonas, jóvenes aun, dándole cuerda en la calle al negro de turno que buscaba un poco de diversión y con suerte, nunca se sabe, un mucho de papeles. A fin de cuentas el mundo es de los que se lanzan. Hace tiempo de eso, cuando todavía muchas españolas, sobre todo separadas, divorciadas, o de cierta edad, desesperadas, se liaban en masa con los moros que por entonces ya empezaban a invadirnos y luego surgían las epidemias de palizas, asesinatos, rapto de niños, etc… Yo eso lo llegué a tener cercano, quiero decir que ví a mujeres vecinas mías con sus ojos hinchados a causa de las cariñosas muestras de amor que su querido morito le propinaba. Ante la alarma social hubo un parón, se ve que las que estaban desesperadas se lo pensaban dos veces y preferían seguir desesperadas antes que liarse con un moro: a la vista estaba que no eran a la larga buen negocio. Y finalmente ya comenzó el fenómeno invasivo a saco, así que esas situaciones o bien se acabaron o bien se diluyeron o dejaron de ser noticia. Hoy día ya no veo mucho estas situaciones, no niego que haya de eso, digo que no lo veo y si lo hay es todo mas discreto. En general ahora lo moros tienen a sus moras, y los negros ya tienen a sus negras, y los andinos a sus andinas. Supongo que las mezclas a lo bestia en plan Kalergi llegarán en las generaciones futuras, cuando crezcan todos los niños multiétnicos que esta descastada España está criando. Es algo que también veo en la calle, pero de lo que otro día hablaré.

Pero volviendo al tema, si comparto esta nota es porque hace cuestión de muy pocos días me topé en la calle con una situación grotesca (una de tantas). Yo avanzaba por la acera y en sentido contrario venían un negro, un poco a marcha rápida porque iba cargando un bidón de agua grande, y a su lado una señora mayor, pero mayor, yo diría que mas de 60, bajita, rechoncha, feorrona y de rostro muy arrugado a pesar de la notable cantidad de mejunjes que evidentemente se había puesto en la cara. La situación es la misma que he contado antes de un negro tirándole los tejos, dándole palique, a una joven nativa, pero al revés. Así que la “señora” no iba mas que dándole palique al joven africano: que si pesaba mucho eso, que si tenía para comer hoy, etc… y el pobre negro, poniendo sonrisa de idiota, tratando de responder amablemente y de escabullirse pero sin llegar a decidirse. Casi me podía meter en su cabeza: “Esta vieja asquerosa quiere marcha, me da asco, pero por una parte no me sobra el dinero como para gastarlo en fulanas, y por otra parte, si la oportunidad sirve para abrirme puertas… “. Todo esto en cuestión de segundos, según los veo venir, coincidimos en el el mismo punto, y nos vamos alejando.

La tía iba dejando un tufo a colonia barata que echaba para atrás, yo creo que si llega a hacer un poco mas de calor me entra un patatús ahí mismo que me caigo redondo al suelo. A lo mejor la exquisitez del perfume de la cazatalentos africanos ayudó a que el negro acabara tomando su decisión. Pero como estos negros son unos tíos tan espartanos y que no le hacen ascos a nada, vaya usted a saber.

En fin, mundo.  Y cuanto ha cambiando España, y sus abuelas. Al final no va a quedar nada libre de contaminación.

 

 

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Un comentario sobre “Viejas verdes

  1. Se frenaría la situación al aparecer la VIOGEN. ( Supremacismo femenino contra Racismo, no conviene ).

    Ahora se traen a sus familiares ( algunas menores, otras veces esclavas vendidas, y otras compradas en el país natal ).

    Han sido muchos años de masiva propaganda jolivudiense, ya asentados los cimientos del Nuevo Orden Mundial lo demás son pormenores ( LGTB, aborto, feminismo radical, etc. )

    También he visto a la típica extranjera del Este insinuarse a algunos hombres españoles, claro que ante tanta barbilla subida y mano caida, y tanta libertina oliendo a sudor de vuelta de copas, parecen que las rumanas triunfan.

    Como siempre puro sentido común, claro que esto es sinónimo de ser políticamente incorrecto, por tanto acertada su exposición.

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