Editorial · Religión

El sofisma sutil de los filósofos racionalistas

Comentario a la entrevista al filósofo Francisco Soler publicada en El Manifiesto: Los sofismas del Papa Paco.

El entrevistado dice muchas cosas en las que tiene razón, la mayoría o casi todo, sin embargo de sus palabras se vislumbra que no es hombre de fe y que, como no parece tener vida espiritual, en realidad creyendo conocer la Iglesia y el cristianismo no los conoce porque todo lo reduce a pensamiento e inteligencia, es decir, es un racionalista mas, otro “patriota a secas” en el ámbito del pensamiento.

En última instancia no se llega a la verdad a través de la filosofía, (aunque es cierto que por la sola razón se puede llegar al conocimiento de Dios, pero de forma limitada, sin profundidad espiritual) sino mas bien a través de la teología, de la teología católica (que es la ciencia de Dios, del Dios verdadero que se ha revelado a nosotros), otra cosa es que la filosofía proporcione instrumentos útiles a la teología. Pero para ver ciertas cosas hay que tener vida espiritual y dejar que la razón camine guiada por la luz de la fe, si no es así la razón se pierde, se distrae y finalmente fracasa, y este es un fracaso cotidiano y hoy día casi universal.

Además, la Verdad se nos ha revelado, ya la conocemos, desde hace mucho la Iglesia la lleva divulgando y enseñando. Desde este punto de vista ya no hay nada que buscar, otra cosa es que voluntariamente no se quiera creer en esa Verdad, para lo cual cada alma e inteligencia se busca sus propios sofismas, pues no solo es sofista Bergoglio y el clero modernista, sino cada hijo de vecino, incluso los filósofos racionalistas: son las excusas sofistas que cada uno se inventa para no reconocer la Verdad, pues se ama mas al mundo y a la carne, en el grado que sea, que a Dios mismo, nuestro Creador y Redentor.

Hay una verdad esjatológica. Dios existe y se nos ha revelado y nos avisó ya de lo que iba a suceder desde su Ascensión en adelante, pero como los filósofos racionalistas creen que son cuentos y fábulas entonces siguen creyendo en una regeneración infinita. Pero no es así, el fin está profetizado, sabemos que llegará y se nos han dado pistas (Gran Apostasía, Pseudoprofeta, Anticristo), pero como no creemos en Dios y su Revelación seguimos echando cuentas terrenales y mundanas. Pero la gente, como en tiempos de Noé, sigue haciendo planes: ríen, cantan, bailan, se casan, etc… en lugar de tratar de ponerse a salvo, hasta que llegue el agua y arramble con todo y todos perezcan.

Por último, seguiremos insistiendo en que Bergoglio no es el Papa de la ruptura, la ruptura llegó con el Concilio Vaticano II, desde entonces reina la herejía modernista en la Iglesia, como en los tiempos del arrianismo, y todos sus papas desde entonces han sido modernistas; el modernismo es una herejía insistente y contundentemente condenada por la Iglesia. Fueron herejes (materialmente hablando) todos los papas conciliares y post-conciliares, la diferencia solo es de grado y este Bergoglio tan solo añade la nota de ser demasiado vulgar y chabacano, pero teológicamente no se diferencia mucho de sus predecesores conciliares.

Ahora cada alma que se arrepienta, y que se arrepienta sinceramente, que crea en Jesucristo, que abrace el Credo Católico, que reciba los sacramentos si no quiere perecer. Por supuesto Doctrina y Misa de siempre, un alma católica bien informada no puede participar de la “iglesia” conciliar modernista ni de su misa protestantizada, protestantizante y judaizante, por mas que sea válida (y es legítimo creer que no lo es en muchos casos). De ahí en adelante no sabemos si habrá restauración en la Iglesia, que consistiría en la desentronización del modernismo para volver a la Tradición; eso no es muy probable sino que lo que parece es que estamos en la Parusía, solo Jesucristo puede arreglar esto interviniendo directamente. Pero si sucediera tal improbable restauración el mundo, principado de Satanás, no se lo perdonaría a la Iglesia y la persecución que se desataría sería extremadamente violenta, y pocos se mantendrían en la fe por tratar de salvar su vida terrena; sería de hecho un Calvario final y universal de la Iglesia.

Pero repetimos que lo importante en el fondo y lo que mas interesa a todos y cada uno es la salvación del alma propia, y si se puede, ayudar a los que tenemos cerca: conversión, penitencia, fe, sacramentos. Ustedes verán.

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