Opinión

Operación Macron en 4 pasos: Austria

por Pelayo | Disidencia

Algo sucede en Austria.

El apuesto muchacho de la foto (apenas 27 primaveras) es el ministro de interior de Austria por el Partido Popular austríaco (OVP) desde hace menos de un año. No era nadie, pero desde entonces, sus políticas agresivas contra la islamización y sus declaraciones “radicales”le han catapultado; y lo que es más importante, le están retirando apoyos importantes al FPO, que se encontraba muy arriba en las encuestas y ahora están bajando drásticamente. Sí, el mismo FPÖ que no ganó las elecciones presidenciales por apenas unas decenas de miles de votos…

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Conviene no olvidar que el OVP es miembro del PP europeo, como Merkel y Rajoy, y que lleva décadas gobernando Austria conjuntamente con el socialdemócrata SPO; haciendo la vista gorda a la entrada y asentamiento de miles y miles de musulmanes que ya constituyen el 6% de la población de Austria y casi una cuarta parte de la de Viena. Vamos, que los mismos que causaron el problema, proponen ahora la solución.

Tras el éxito de la operación Macron, el modelo se repite. Después de una serie de reveses electorales en 2016, los socios de Bildelberg y otros clubes privados no estaban dispuestos a pasar por lo mismo en 2017.

Las tácticas habituales de desprestigio del candidato rival al oficial “globalista”no sirvieron de nada. Las campañas de miedo intentando acongojar a los votantes tampoco. Brexit, Trump, etc…

Ahora la táctica ha cambiado la táctica, y se prevé exitosa. Consiste en crear candidatos de laboratorio, desde la nada, con todo el apoyo del Sistema.

(No, El Sistema no son los rojos ni los progres ni los neocones ni las charos, esos son sólo los tontos útiles de los que mandan de verdad)

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He aquí resumidos, grosso modo, los 4 pasos necesarios para crear el candidato perfecto. Los únicos requisitos previos son 1) disponer de todo el dinero posible 2) tener agarrados por las pelotas a los políticos occidentales. Algo con lo que los interesados cuentan obviamente; no por nada son el poder financiero.

1- Una cara bonita, un personaje atractivo

Todos sabemos de aquél histórico debate de las elecciones de EE.UU de 1960 entre Nixon y Kennedy. El primero transmitido por televisión. Para los oyentes de la radio había ganado Nixon, pero para los televidentes fue más convincente Kennedy. La imagen ganaba al argumento y así comenzo la nueva era del marketing electoral (para las mujeres especialmente)

Un tipo joven, con percha y de ojos claros. Si no estuviera en el Elíseo sería el perfecto modelo publicitario para relojes CASIO. Y para hacer un conjunto sugerente, nada mejor que tener a mano una bonita historia de amor entre él y su ex-profesora veintipico años mayor. El sueño erótico de muchísimas premenopáusicas.

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En España esto no es desconocido, por cierto:

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2 – Un mensaje idóneo

Los anglosajones conocen como “Catch-all” (literalmente: “atrapalotodo”) a los partidos políticos o candidatos que tratan de ganar votantes a expensas de cualquier tipo de consideración respecto de los principios, la ideología o la situación social. Los grandes partidos tienden especialmente a ello porque su objetivo principal es ganar elecciones, y ello hace que no pocas veces defiendan una postura y su contraria con tal de ganar adeptos.

Es la fórmula perfecta para ganar unas elecciones, especialmente cuando los adversarios son tan escorados ideológicamente (más algo atribuido por los medios que real) que ponen a gran parte de los potenciales votantes en contra. Ello requiere un detallado análisis previo del electorado antes de lanzar el candidato.

En Austria, como es una sociedad algo más católica y conservadora, un candidato del mismo perfil ideológico que Macron sería un peligro, así que se requiere algo un poco más ajustado al perfil austríaco. Dicho y hecho, pasado por el análisis y unas encuestas de opinión, ya tenemos un Sebastian Kurkz.

3- Hasta en la sopa

Los amos dan la orden a sus perritos (los medios de comunicación) y empieza el machaqueo constante las 24 horas del día. Todo vale: tertulias políticas, entrevistas, e incluso programas de variedades que son los mejores porque permiten mostrar su lado más “humano”.
No hay por supuesto izquierdas o derechas que valgan. Hay que reducir al máximo el nivel de los argumentos, hasta el extremo de, si se puede, omitir cualquier razonamiento y basarse sólo en emociones.

Si algún candidato secundario puede molestar para los planes (Como Fillon) se quita de en medio rápidamente con algún escándalo, real o inventado. Para cuando el juez dictamine su inocencia y la opinión pública se olvide ya es demasiado tarde; todo lo que pase después de echar la papeleta es irrelevante.

Y por supuesto, el minado constante contra la credibilidad del adversario principal. Más sutil que en tiempos anteriores. Ya se vió que la sobreexposición mediática de Trump, aunque fuera atacándolo, acabó sirviendo para auparlo a la presidencia. Es este quizá el aspecto más delicado al que se enfrentan los hábiles ingenieros de la sociedad.

4- Robar propuestas y hacerlas pasar como propias

Pero encima sin el aire radical, reaccionario, facha, nazi…aunque el contenido de las propuestas sea el mismo, ya se encargarán los medios de pintarlo de la mejor manera posible. Pongamos un ejemplo: si Kurkz del OVP promete controles a los inmigrantes musulmanes serán “medidas para garantizar la seguridad”, pero si lo hace el FPO serán “actitudes de odio y xenofobia”

Y ¿después de las elecciones? ¿cumplirá nuestro flamante candidato electo lo prometido? por supuesto que no…pero ¿A quién le importa? incumplir el programa es casi la esencia del político, y casi diría que del hombre moderno en general. Ya lo dice el axioma: “Prometer y prometer hasta meter, y una vez metido, olvidar lo prometido”

Y no se me escandalicen las damas presentes que sólo estamos hablando de las urnas.

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