Religión

Cruzadas de trinchera para el final de la historia

por P. Juan Carlos Ceriani

SEXTO DOMINGO DE EPIFANÍA SOBRANTE

Les propuso Jesús esta otra parábola: El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo. Es el más pequeño de todos los granos, pero cuando ha crecido es la más grande de todas las hortalizas, y viene a ser un árbol, de modo que los pájaros del cielo llegan a anidar en sus ramas. Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó. Todo esto, lo decía Jesús a las multitudes en parábolas, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese lo que había sido dicho por medio del profeta: Abriré mis labios en parábolas; narraré cosas escondidas desde la fundación del mundo.

Descargar lectura automática del texto

Una vez más, la Santa liturgia presenta a nuestra consideración y meditación una parábola.

En el Evangelio de esta domínica, Nuestro Señor equipara el Reino de los cielos al grano de mostaza, que se convirtió en un árbol grande; y al puñado de levadura, que fermenta toda la masa.

¿Cuál es el significado de estas parábolas?

Este grano de mostaza significa la predicación evangélica que, en medio de contradicciones y persecuciones., germinó, creció y se convirtió en un enorme árbol donde los fieles vinieron en tropel para descansar y alimentarse.

La parábola de la levadura, aplicada a la elaboración del pan, mostrando el maravilloso efecto en tres medidas de harina, tiene las mismas aplicaciones que la parábola del grano de mostaza. Se entiende que es la Palabra de Dios que, en cuanto fermento saludable, transforma poco a poco el mundo, suscita virtudes desconocidas, hace hombres justos…

Veremos enseguida que la acción de la levadura puede tener, y de hecho tiene, otra interpretación…

+++

Porque, justamente puede presentarse aquí la objeción que plantea la situación actual…

En efecto, ¿qué queda hoy de la esplendorosa y magnífica construcción de la Iglesia? ¿No está, acaso, la propia Iglesia sin ejercer influencia alguna sobre los destinos de las naciones, de las familias, e incluso de la gran masa de los individuos?

Hay que tener en cuenta que Nuestro Señor anunció una crisis final; y, del mismo modo, los Apóstoles escribieron sobre la apostasía, sobre el hijo de perdición y sobre el reino del Anticristo…

Pero, lo más importante es que, mientras la cosmovisión del ateísmo promete el progreso indefinido de la humanidad, la cosmovisión del catolicismo señala un comienzo, un apogeo, un declinar y un punto final para la sociedad humana.

Jesucristo caracterizó el Reino de Dios en la tierra con la imagen de una cosa viva, que tiene un principio, un desarrollo hasta alcanzar un punto culminante, un proceso de degradación y un desenlace…, para terminar, no en la extinción y la nada, sino en una transfiguración y transformación final.

Entonces vemos que la Civilización, inspirada por el catolicismo:

— tuvo su inicio, su crecimiento lento, su desarrollo;

— en el medioevo llegó, en el siglo XIII, al apogeo máximo que pudo alcanzar en las actuales condiciones de la humanidad herida por el pecado;

— a partir de 1303 comenzó su declinar, que no se detendrá hasta llegar a un término intrahistórico catastrófico;

— finalmente, tendrá un fin glorioso metahistórico, es decir la restauración final de todas las cosas en Cristo y por Cristo.

+++

Por lo tanto, desde 1303, comenzó un largo y profundo descenso; y cada siglo ve cómo la caída se precipita vertiginosamente, y más graves son las consecuencias y secuelas.

Nuestro Señor quería advertir que la verdadera doctrina, el alimento de los hijos del Reino, por la sutil actividad de Satanás, sería mezclada, de un modo lento y progresivo, con la falsa y corruptora doctrina de los hijos del maligno, representada en la levadura, tomada ésta en el sentido de fermento farisaico.

Este hecho, bien triste y desagradable de consignar, es el contenido del misericordioso y alarmante aviso de las Parábolas con que Jesús quiso prevenir a todos los que creen en Él, para que se guarden tanto de la cizaña como de la levadura añeja, porque los fieles son y deben ser los panes de buen trigo y ázimos, en la sinceridad y la verdad.

San Pablo recalca esta enseñanza del Señor al decir: Mas has de saber esto, que en los días postreros sobrevendrán tiempos peligrosos; se levantarán hombres amadores de sí mismos, codiciosos, altaneros, soberbios, blasfemos, desobedientes a sus padres, ingratos, facinerosos, desnaturalizados, implacables, calumniadores, disolutos, fieros, inhumanos, traidores, perversos, hinchados y más amadores de deleites que de Dios.

Para que no quede ninguna duda de que aquí se trata de la levadura que fermenta y corrompe la masa cristiana, el apóstol agrega: Mostrarán sí, apariencia de piedad, pero renunciarán a su eficacia.

¿Qué significa esto? Pues que, del mismo modo que los judíos, por causa de la levadura de los fariseos, que corrompía la fe, tropezaron corriendo tras una ley de justicia sin alcanzarla; así también, en “aquellos tiempos postreros“, la levadura de la mala doctrina hará que muchos tengan la apariencia de la piedad, por sus prácticas y obras, sin que en realidad vivan la verdadera fe.

+++

Es necesario insistir y repetir: la Civilización inspirada por el Catolicismo tuvo su inicio, su crecimiento lento, su desarrollo; en el siglo XIII llegó al apogeo; a partir de 1303 comenzó su declinar, que no se detendrá hasta llegar a un término intrahistórico catastrófico; finalmente, tendrá un fin glorioso metahistórico, es decir la restauración final de todas las cosas en Cristo y por Cristo.

El misterio de iniquidad va en aumento… La levadura de los fariseos, saduceos y herodianos va infiltrando la masa cristiana… Presenciamos tiempos peligrosos, y vendrán aún mayores y peores…

Y es de temer que los que toman la levadura solamente como símbolo de la virtud interna del Evangelio nunca lleguen a ver el cumplimiento total de su interpretación, porque el espíritu corruptor del mundo (el fermento farisaico) cunde cada vez más entre los pueblos otrora cristianos, y este fenómeno no dejará de existir, pues el mismo Señor predijo la apostasía en masa, y San Pablo lo confirma.

Ambas parábolas representan, pues, el misterio del desarrollo cristiano de la sociedad y la paulatina secularización y descristianización de la misma; y ambas son una explanación de la actividad benéfica de los apóstoles de Cristo, así como de la destructora actividad de los falsos profetas y doctores en medio de la grey de Cristo.

+++

Como confirmación del momento actual que vive la Santa Iglesia desde hace ya más de cincuenta años, poseemos un dato preciso, pues la Santísima Virgen María dijo en La Salette: La Iglesia será eclipsada.

Ninguna otra expresión resume mejor la situación actual. Ninguna otra expresión nos da la mejor solución al problema que plantea la crisis actual, mucho más grave que la arriana o la protestante.

El eclipse es un fenómeno en el que la luz procedente de un cuerpo celeste es bloqueada por otro, normalmente llamado cuerpo eclipsante. Es, pues, la ocultación momentánea de un astro, cuerpo eclipsado, cuya luz es interceptada por la interposición de otro astro.

Vemos que estas nociones hablan de dos astros, de luz, de interposición, de desaparición, de ocultamiento momentáneo, parcial o total.

El ejemplo más conocido de eclipse es el del sol por la luna.

El sol es ocultado y la luz solar desaparece momentáneamente, en parte o en su totalidad, por la interposición de la luna.

Sólo vemos la luna, astro muerto.

Retomemos cada término y tratemos de entender lo que la Virgen Santísima quiere que comprendamos:

a) Hay dos astros. Uno se eclipsa. El otro eclipsa. Se trata de dos astros, dos cuerpos celestes diferentes.

La Virgen María nos dice que el astro que es eclipsado es la Santa Iglesia.

Por lo tanto, el astro que eclipsa no es la Santa Iglesia. Es otra cosa, es otro cuerpo celeste.

Como es otro astro, no puede emanar de la Santa Iglesia, que es una.

Por lo mismo, ese otro astro no puede gozar de las propiedades de unidad, de santidad, de apostolicidad y de catolicidad.

La secta conciliar es la que eclipsa a la Santa Iglesia.

La secta conciliar no es una, no es santa, no es apostólica, no es católica.

¿Cómo se reconoce la Iglesia visible? La Iglesia visible se reconoce por las señales que siempre ha dado para su visibilidad: es una, santa, católica y apostólica.

¿Dónde están las verdaderas notas de la Iglesia? ¿Están en la iglesia oficial  o  en la Tradición?

Si hay aún hoy una visibilidad de la Iglesia, es gracias a la Tradición.

Las notas o señales de visibilidad no se encuentran en la secta conciliar.

No hay ya en ella la unidad de la fe, la unidad de culto y de Sacramentos, la unidad de gobierno.

Esta es la razón por la que no puede haber vinculación con la secta conciliar, con la iglesia oficial, con la Roma modernista y anticristo.

b) Es la luz de la Santa Iglesia la que es ocultada.

Estamos en las tinieblas.

Vemos el otro astro, que llena todo el espacio y se hace pasar por la Santa Iglesia.

Aparentemente no queda nada de la Santa Iglesia; y la Tradición está obligada a esconderse o a ser martirizada. Si intenta todavía ocupar el lugar que le corresponde…, tarde o temprano termina por ser asimilada con y por el astro eclipsante…

c) Al igual que en un eclipse solar, uno no se mueve y permanece a la espera del fin del eclipse. Esta desaparición es momentánea. No durará incesantemente.

Estamos seguros de que la luz de la Santa Iglesia volverá al final del eclipse.

d) El objeto que se eclipsó no cambia; y, por lo tanto, la Santa Iglesia en ningún caso y de ninguna manera ha cambiado.

e)Nuestro tiempo es el de la hora de las tinieblas, la hora del poder de Satanás: esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas.

La secta conciliar es la iglesia de las tinieblas, la iglesia de Satán.

f) Para eclipsar al astro gigante a que llegó a ser la Santa Iglesia, y para eclipsarla toda en la superficie de la tierra, fue necesario un astro aún más grande en extensión.

El eclipse comenzó en 1303, y sabemos que una serie de golpes revolucionarios fueron mermando la influencia de la Iglesia en la sociedad, hasta ingresar en la misma Iglesia hacia fines del siglo XIX y llegar a tomar los puestos de mando a partir del Concilio Vaticano II.

Esta es la razón por la cual la secta conciliar reúne a todos los enemigos de la Iglesia, y proyecta una luz horrible, deforme, monstruosa…

g) Las consecuencias de este eclipse son muy graves.

Hay dos iglesias. Dos iglesias opuestas, adversarias, enemigas.

La iglesia conciliar no es la Iglesia Católica.

Sólo podemos vivir en la Iglesia fundada por Jesucristo y de la Iglesia asistida por Él.

Cuando creemos en lo que siempre se ha sido creído y hecho, uno debe rechazar todo demás.

Además, la otra, la espuria, la adúltera, la degenerada hace lo mismo: rechaza todo lo que no es de ella, todo lo que pertenece a la legítima, a la genuina y verdadera.

No podemos, bajo pena de apostasía, aceptar cualquier parte, por pequeña que sea, de la adulterada.

Nos guste o no, la iglesia conciliar es una estructura que se define formalmente por un culto bastardo, una enseñanza masónica y unas leyes que favorecen la herejía modernista.

Ahora bien, este sistema se presenta oficialmente como si fuese la Iglesia Católica.

Un católico no puede y no debe cooperar con esta impostura.

La “jerarquía” conciliar está en ruptura oficial con la Iglesia Católica en varios puntos de la doctrina. Ella impone sacramentos viciados respecto al testimonio de la fe, un código defectuoso, una pastoral contraria a la práctica bimilenaria de la Iglesia…

Por lo tanto, los fieles católicos están obligados a organizarse fuera de y en contra de esta “jerarquía” bastarda, para mantener la fe y los sacramentos de la fe.

+++

En este punto concreto en el cual nos encontramos, debemos comprender nuestro lugar y nuestra misión en el mundo posmoderno.

En esta historia concreta, nuestra historia continúa; el tema de nuestra salvación y la de las almas que Dios nos confía sigue su recorrido.

Sin perder el tiempo en ilusorias reconquistas ni en utópicas restauraciones, nuestro deber es, por lo tanto, santificarnos y santificar, sabiendo que tenemos los medios necesarios, por dramática que sea la hora presente y sus peligros, y por muy inhóspita que sea la trinchera en la cual estamos.

Aquí no caben ni ilusiones ni utopías… ¡Todo lo contrario!, son las quimeras y los ensueños los que ofuscan el verdadero problema…

Pero es más fácil proporcionar la droga de la restauración, que provoca el escapismo de la realidad, que enseñar y ayudar a enfrentar la misma, sirviéndonos incluso de sus manifestaciones y estragos para santificarnos y santificar a quienes nos rodean.

No se trata de cruzarnos de brazos… Sino de asumir la realidad tal como es…

+++

¿Qué hacer, entonces? Solamente, guardad bien lo que tenéis, hasta que Yo venga.

La Tradición, lo que tenéis, conservadlo, reforzadlo, hacedlo fuerte.

La consigna de la Iglesia desde aquel momento es conservar, no crear nada nuevo.

Esta recomendación de aferrarse a lo tradicional se repite en forma más apremiante y dramática más tarde.

Ante el proceso revolucionario anticristiano que se iniciara hace seis siglos y que hoy parece arrasar y aniquilar todo, sólo se opone aquella fértil semilla y aquella buena levadura transformante, que apenas son percibidas, sí, pero que perdurarán hasta el fin de los tiempos y obrarán la restauración final, cuando Cristo venga a instaurar su Reino, precedido por el Reino del Corazón Inmaculado de María.

Debemos resistir con los mismos ideales, con los mismos principios, con el mismo programa, con idéntico estilo de vida de católicos de todos los tiempos, con la consigna propia dada para nuestro tiempo.

Así como la semilla y la levadura del Evangelio transformaron el mundo pagano, y fundaron las universidades, y edificaron las catedrales, y organizaron las cruzadas… del mismo modo, también hoy, aquella semilla y aquella levadura pueden resistir contra el mundo posmoderno, apóstata y neopagano…

También hoy pueden resistir…, organizando una moderna cruzada contra los enemigos del nombre cristiano; cruzada no ya de arremetida, sino de trinchera…

También hoy pueden resistir, levantando un baluarte en el hogar y contrarrestando la mala influencia de la teología, filosofía, ciencia, moral, costumbres, derecho, política, artes, economía…

También hoy pueden resistir atrincherándose contra las instituciones, el poder, las modas, la enseñanza, los espectáculos, la prensa, la radio, la televisión, el cine, la atmósfera de la calle…

En una palabra, también hoy pueden resistir contra la arremetida infernal que influye sobre la vida toda entera, sin olvidar la muerte y la forma de morir…

Sólo se trata de conservar esa semilla e ir sembrándola dónde y cuándo se pueda en buena tierra y regándola con la oración y los Sacramentos.

Sembrarla en tierra espaciosa, en almas grandes, magnánimas, no en macetas, no en la mezquindad y la pusilanimidad… porque el resultado es un bonsái del Evangelio…

Si no estamos dispuestos a conservar la semilla y la levadura; si no queremos sembrarla y mezclarla ni siquiera en nuestras familias…, pues entonces, poco a poco, lo que aún queda de catolicidad irá desapareciendo y hará su irrupción el hijo de perdición…

+++

Jesucristo caracterizó, pues, el Reino de Dios en la tierra con la imagen de una cosa viva, que tiene un principio, un desarrollo hasta alcanzar un punto culminante, un proceso de degradación y un desenlace.

Al igual que todas las cosas vivas, el Reino de Dios en la tierra ha sido establecido para crecer, desarrollarse, llegar a su plenitud, y luego decaer, para terminar, no en la extinción y la nada, sino en una transfiguración y transformación final.

Recemos y trabajemos por mantener ese Reino, sin desesperar, pero esperando solamente la transfiguración y la transformación final…

Con estas consideraciones, nos adentramos en el tema del Evangelio del último Domingo del Año Litúrgico que, Dios mediante, comentaremos la semana próxima.

Que María Santísima, vencedora de todas las batalla de la Cristiandad, nos conceda las gracias de la fidelidad y de la perseverancia.


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s