Editorial · Religión

Los verdaderos pirómanos de la Iglesia

Arde la catedral de París y ahora sollozan las legiones de liberales, de acatólicos nominales o “no practicantes”, y de no pocos idólatras de la identidad, todos bautizados que ya de forma activa, ya pasiva, no pierden la oportunidad en el transcurrir de sus vidas de abofetear y crucificar a Cristo una vez mas, crucificando y abofeteando a su Iglesia con cada palabra ociosa, con cada mentira asimilada, con cada negación de la Verdad, con cada omisión, con cada violación de la Ley de Dios que en su perversidad han santificado en este mundo moderno y último, tan semejante al primero de la caída del hombre, pues instituyéndose ellos mismos como jueces autosuficientes e infalibles del bien y del mal caen otra vez en la mortal trampa primera de la serpiente, jugando a ser lo que no son: diosecillos de tres al cuarto.

¿Por qué lloráis ahora, hipócritas? ¿No sabéis que lo que ha ardido ha sido un templo cristiano? Pero para vosotros no pasa de ser una postal entrañable, un icono cultural, un símbolo de la tradición identitaria, pero tradición con minúscula, tradición muerta, pues a Dios nadie le engaña y según como vivís, pensáis y creéis ya no sois cristianos sino apóstatas desde hace mucho tiempo, bautizados pero miembros muertos y traidores de una Iglesia que se enfila para encarar el último repecho de su particular Via Crucis; y vosotros no vais a estar allí.

La noticia que no habéis querido ver a pesar de que algunos llevamos mucho tiempo anunciándola es que la Iglesia lleva ardiendo ya demasiado tiempo y que esta es la clave de todo lo que sucede y está por venir: la traición del Concilio Vaticano II. Pero vosotros elegisteis seguir la senda de la guillotina, la senda del liberalismo relativista, de la democracia anticristiana, de los falsos y masónicos derechos humanos, de la invasión mahometana, de la aberración sodomítica, de la perversión de los niños, del asesinato de nonatos, de la destrucción de los matrimonios y las familias, de los adulterios, de los concubinatos, de la pornografía y el onanismo (especialmente el mental) etc…

Arde un prominente templo católico y vosotros, liberales de todo pelaje y camuflaje, sois los verdaderos pirómanos de la Iglesia, empezando por el propio clero conciliar, liberal y modernista, al que para que no se le olvide le recordamos una vez mas que su iglesia conciliar (salvo honrosas y perseguidas excepciones) profesa una fe pseudo-católica modernista, y el modernismo es una herejía amplia y contundentemente condenada por la Santa Iglesia Católica, la misma que el clero conciliar ha adulterado, eclipsado, okupado, traicionado y vendido.

De mas está buscar ahora quién prendió los andamios. En el dudoso caso de que se haya tratado de un accidente fortuito, tan acostumbrados estamos a que, vosotros gobernantes y políticos mentirosos, traidores y cobardes, nos mintáis que ya no os creeremos. Porque en el hipotético caso de haber sido obra de una pandilla de sarracenos actuando por cuenta propia entonces lo ocultaréis y nos venderéis cualquier milonga, como de costumbre. Y si resulta que han sido moros que sí controláis entonces los verdaderos criminales habéis sido vosotros, por vuestro odio a la Cruz, ya que no tenéis suficiente con una iglesia conciliar mundanizada y domesticada al servicio de vuestro anticrístico y diabólico nuevo orden mundial globalista.

Claro que, todo hay que decirlo, a nosotros que ya no creemos en casualidades, nos va a costar creer que el incendio de la catedral de Notre Dame ha sido una casualidad: un accidente, el mismo Lunes Santo, con las amenazas de vuestros perros yijadistas para atentar precisamente en Semana Santa, con la reciente oleada de ataques contra templos católicos en toda la ex-cristiandad pero de forma significativa en Francia. Francia, la primogénita de la Iglesia, pero primogénita también de la guillotina y seguramente primogénita de la muerte. La imagen de la aguja de la catedral de Notre Dame de París cayendo en llamas recuerda demasiado a la de las torres gemelas de Nueva York como para que sigamos creyendo en casualidades.

Y ahora nos toca a nosotros todos. ¿Qué esperábamos? ¿Que esto no iba a ocurrir? Porque lo que ha ocurrido es bien representativo de la situación actual y de lo que está por venir. Sea cual sea la causa del incendio y sea quién sea el autor, el caso es que ha sido permitido, así que tomemoslo como un aviso, un anticipo, ya que hemos estado voluntariamente tan ciegos porque no hemos querido ver y aceptar la realidad: que estamos en guerra y lo estuvimos desde el principio, de forma especial desde hace dos milenios y que se trata de una guerra en el orden de lo trascendente.

El que no entiende esta guerra no entiende nada, por eso prefiere cerrar los ojos, porque el sacrificio que esta guerra exige es mayor de lo que estamos dispuestos a soportar en un mundo lleno de comodidades… ¡Ay cuando el Enemigo venga a comprar nuestras voluntades! ¡Muchos aceptarán y traicionarán aun mas! Pero aun tenemos tiempo de despertar del sueño mortífero y prepararnos para la última batalla, que puede durar el resto de nuestras vidas. ¿Al lado de qué bando vamos a querer militar? Porque los que miren para otro lado y se pongan de perfil ya habrán elegido bando y destino: el de su propia muerte.

¿No sabéis que hay mucha gente que se alegra de que arda una catedral y una catedral tan significativa? Y muchos de ellos no son moros, un alto número: son tus vecinos, tus familiares acaso, tus compañeros de trabajo. Te odian porque no eres tan revolucionario liberal moderno de pro, como ellos, porque aun conservas algo, aunque no lo suficiente porque les has cedido ya mucho terreno y aun te lo quieren quitar todo. Admitámoslo ya de una vez: el problema no son los moros, son los que los han traído, y no son los políticos tampoco sino aquellos de donde estos salen que, repetimos, son tus vecinos, tus familiares, tus compañeros de trabajo, tus amigos, incluso es posible que duermas todas las noches junto al enemigo. En suma: el principal problema es la antiespaña, y el problema secundario es la democracia porque al ser la antiespaña mas numerosa el sistema democrático de las mayorías, que no de la justicia y la verdad, favorece la propia destrucción de la patria y los restos de cristiandad que aun permanezcan.

Pero no es necesario pertenecer a la antiespaña para ser anticristiano. ¿Qué es lo que mas odian los enemigos de España? ¿Acaso no son los mismos que los enemigos de Dios? Odian con toda vehemencia a la Santa Cruz, a Jesucristo nuestro Señor, a su Santa Madre, a su santa esposa la Iglesia Católica, a la Santa Religión Católica, a todo lo que huela a sagrado. Ellos sí han entendido bien de qué va esta guerra, pero vosotros no. Si lo hubierais entendido no llevaríais las vidas disolutas que lleváis, o al menos lo reconoceríais, o al menos os esconderíais. Pero no, está de moda ser un pecador público y presumir de ello: por eso os chirrían los oídos y os escandalizáis cuando se os menciona que debéis poneros a bien con Dios, en quién realmente no creéis, como los revolucionarios, como la antiespaña; por eso no podéis sufrir que os digan que vuestros adulterios ofenden a Dios, que lo hacen vuestros concubinatos, vuestros fornicios, vuestra vida crápula y vuestros vicios; que ofendéis a Dios cuando blanqueáis el vicio de nefando pecado; que ofendéis a Dios con vuestra impiedad; que se pueder ser enemigo de Dios de una forma pasiva.

Por mas que os opongáis a la invasión mahometana, el exterminio genocida de la raza blanca y en suma denunciéis la nueva era de tiranía que nos quieren imponer con el nuevo orden mundial, en realidad aun no habéis entendido nada. Si la Iglesia lleva décadas ardiendo nuestros pecados son la gasolina que atiza el fuego. ¿Queréis combatir a la antiespaña, a la anticristiandad? Ya sabéis por donde empezar: enderezad vuestras propias vidas y procurad hacer amistad con el Único que nos puede ayudar, por lo menos para resistir.

Francia se acaba de llevar un serio aviso premonitorio con la caída de su templo mas representativo; quizás nosotros aun estemos a tiempo de salvar el nuestro, y algo mas. Pero hemos de movernos en la dirección correcta y hemos de hacerlo ya.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s