Editorial · España · Religión

Vox y el voto

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Para no perder la costumbre anda la patria alborotada y dividida a cuento de Vox: unos dicen que hay que votarles, otros que no. Opiniones hay para todos los gustos y desde todos los rincones, desde los que defienden el voto a Vox como maniobra de emergencia ante la situación dramática en la que se encuentra la patria, hasta los que rabiosamente les tiran a muerte con todo el arsenal disponible e inventado del que disponen, pasando por los cambiapieles tan aficionados a los volantazos editoriales que ahora, haciéndoselo encima, se ponen como nenas sollozando a pedir la concentración del voto en el PP.

Pero ya es tarde para los sollozos, los pañales y para mirar atrás. Da igual todo y dan igual las cábalas electorales sobre los posibles resultados: pase lo que pase, tenga o no un buen resultado electoral Vox, ya estamos metidos en el infierno y mas nos vale que empecemos primeramente a aceptarlo y seguidamente a organizar una resistencia sólida y eficaz.

Nosotros vamos a exponer aquí algunas reflexiones y criterios que quizás no han sido suficientemente tenidos en cuenta, sin querer esto decir que estemos a favor o en contra, ni que pidamos ni dejemos de pedir el voto para nadie. Cada cual actúe en conciencia teniendo en cuenta la situación actual y lo que se puede esperar (y advertimos aquí que sí estamos en época de cambios drásticos aunque no precisamente al final del túnel…), pero recordemos que al olmo no se le pueden pedir peras, y recordemos además que el de pedir peras al olmo es uno de los grandes vicios patrios, como aquel de prodigarse en hormona en detrimento de la neurona.

Empezaremos por manifestar que por nuestra parte, en el dudoso caso de que consigamos superar la repugnancia que nos produce participar en la nauseabunda fiesta de la democracia liberal, anticristiana y antiespañola, daríamos el voto a algún partido patrio como Democracia Nacional, Falange, AES o la coalición ADÑ, no porque esperemos nada y mucho menos resultados electorales, sino como gesto de apoyo y reconocimiento. Y sobre todo como una apuesta para marcar tendencia porque urge re-patriotizar y re-catolizar España (o dicho de forma mas simple aunque imprecisa: re-derechizar España) y si es cierto que Vox puede ser un instrumento para lograr tal fin no es menos cierto que nuestra labor, el de toda la patria (y parece que no nos queremos dar cuenta), consiste en soliviantar socialmente y maniobrar inteligentemente para utilizar a nuestro favor las fuerzas que no están bajo nuestro control, mas que (sin renunciar a este instrumento) esperar en el momento actual llegar a ocupar representación institucional y eventualmente tocar poder, algo que la bestia del sistema jamás nos permitirá, ni tan siquiera acercarnos.

Por eso el sistema nos tiene desde el principio (desde el 78) condenados al ostracismo, intervenidos y saboteados por todas las fuerzas del poder, presentados como unos apestados ante toda una sociedad engañada, anestesiada y envenenada, y duramente flagelados con la vara de doble métrica de la mentirosa democracia liberal y anticristiana (falsamente relativista). Por eso Vox, ya que se le ha otorgado patente de corso, puede ser un instrumento que deberíamos saber aprovechar.

Creo que me estoy haciendo caquita y voy a votar al PP.
El algodón no engaña

Se dice de Vox que es disidencia controlada, que es el penúltimo señuelo del sistema (síntoma de que está inquieto, nervioso tal vez); que es neo-liberal, sionista y europeísta, además de corrupto; que de repente tiene las arcas llenas de un dinero de dudosa procedencia y que de repente empieza a aparecer en los medios del sistema como por arte de magia; que su presidente es un vividor de la política y que su improvisado biógrafo es un reconocido abusador de niñas; se critican sus maniobras electorales (legítimas tácticamente hablando, por mas que impuestas algunas de ellas) y que trata de mantener su discurso a la vez que homologarse frente a la opinión pública (de nuevo legítimo, guste o no); y se dice en fin que el partido es un montón de cosas mas y deja de ser otras tantas. Y básicamente es verdad todo o casi todo esto que se dice de Vox y no vamos a repetir los argumentos porque para eso ya hay quienes lo saben hacer mucho mejor que nosotros.

Pues bien, ¿y qué? ¿Acaso desconocemos que la política es en la práctica puray superlativa suciedad como para que de repente nos den accesos de prurito puritano que nos hagan revolcarnos por el suelo entre airados aspavientos mientras nos rasgamos las vestiduras con farisaico paroxismo? ¿Acaso somos tan ingenuos como para esperar un partido político mesiánico, patriótico y tan pulcro que sea capaz de pasar toda prueba del algodón habida y por haber, y al que se le tiendan alfombras de terciopelo rojo a su paso? Y sabiendo como sabemos que todo régimen político es una mafia excluyente dispuesta a aplastar como a un gusano a cualquiera que le sea contrario: ¿Acaso creemos que el régimen va a dejar operar a un partido político que no se someta al mismo y a los dueños del mismo? ¿Acaso creemos que las élites van a conceder patente de corso político a quién no se someta a la antiespañola constitución del 78 y al estado corrupto y antiespañol de ella emanado?

Por pura lógica y sentido común esto jamás va a suceder, a ver si nos queremos dar cuenta de una vez por todas. Para ser aplastados como gusanos ya estamos nosotros, cuya labor, insistimos, es mas de inteligencia y estímulo que otra cosa. Pero es necesario operar tanto desde fuera (nosotros) como desde dentro, y aquí repetimos que Vox, que tampoco se va a salvar de recibir sus palos, puede ser un instrumento que podemos y debemos utilizar para luchar por nuestra des-catolizada patria (y lo decimos así porque el matiz religioso es clave). Y si se quiere operar dentro del sistema entonces hay que someterse al sistema, a sus premisas y a sus reglas de juego, y el que no lo acepte, como nosotros, está fuera del juego y debe operar en la marginalidad y llegado el momento hasta en la clandestinidad y abierta enemistad. Para contar con cierto margen de maniobra dentro de la bestia o se pasa por el aro o te quedas fuera, o eso o nada, y no hay mas.

La patria es impecable en cuanto a labores de limpieza se refiere; ya se sabe que el algodón no engaña.
En positivo

Que nosotros no vayamos a votar a Vox o que sencillamente no vayamos a votar no quiere decir que no nos parezca positivo, y hasta que nos alegremos, de que Vox obtuviera un buen resultado electoral. Razones no faltan:

El PP debe desaparecer, es el principal responsable de la situación a la que hemos llegado por haber estado engañando y pudriendo durante décadas a la parte sana de España. Que su lugar lo ocupe Vox, de momento, mientras España se sigue escorando mas y mas hacia “la derecha”.
  1. La buena noticia que supondría el hundimiento del PP (y mejor si este fuera definitivo) por la fuga de votos a Vox y como señal de que la parte mas o menos patriota o conservadora de España no está dispuesta a seguir pagando a cobardes, mentirosos y traidores que se supone deberían de estar defendiendo a España de la antiespaña1 y que llevan desde siempre engañando a su electorado.
  2. El susto amargo que se llevaría la antiespaña, empezando por sus cabecillas y terminando por sus cabestros, tan acostumbrados que están a imperar en la calle, en las urnas, en los despachos y en las televisiones, sin práctica oposición alguna ya que al conservadurismo político lo han tenido comiendo de sus manos durante toda la duración del régimen. Un buen resultado de Vox les amargaría sin duda la fiesta de la democracia por mas que la acaben ganando ellos.
  3. Darle la oportunidad a Vox de entrar en las instituciones y eventualmente tocar poder para que se retrate a los ojos de todos. Desde luego la jugada del sistema con Vox consiste en entretener el descontento ofreciendo como siempre humo y fuegos artificiales mientras, como ya se hizo en otras ocasiones (espíritu de Ermua), ir apagando la llama poco a poco y desactivando el fervor reaccionario, y esto lo haría el sistema actuando sobre Vox y sus dirigentes (no olvidemos que a fin de cuentas el sistema es el patrón de Vox como de todos los demás partidos adictos al régimen), comprándolos o amenazándolos, para que fueran bajando el perfil paulatinamente al tiempo que tratan de engañar a su electorado con demagogia barata. Esa película ya la hemos visto en España muchas veces y ahí es donde Vox se va a retratar, y si llegara a darse el caso de que tienen la capacidad y los redaños para oponerse al sistema que los ha promovido entonces contarán con nuestro apoyo. Este último caso sería deseable, aunque poco probable: la política, como ya hemos dicho, es sucia y el sistema siempre tratará de eliminar o corromper a todo aquel que vaya con buenas intenciones.
  4. Por el mismo motivo, darle la oportunidad a los votantes de Vox de ponerlos de cara a la realidad en el caso de que Vox tenga algún día poder y quede patente que, como nos tememos, a la hora de la verdad no tienen la menor intención de hacer nada de lo que dicen o, como también sospechamos, el sistema mafioso no les vaya a dejar hacer nada por mas buena intención que tengan, para lo cual suelen persuadir mediante el conocido ofrecimiento de plomo o plata. En cualquier caso que los españoles comprendamos que Vox no es suficiente y que el problema es el mismo sistema y nosotros mismos, porque con ese mismo sistema nos sentimos en realidad satisfechos y tenemos mas miedo de cambiarlo que de continuar con el, es decir, la típica y ya muy consabida aversión al cambio.
  5. Estudiar a la bestia, ver como reacciona el sistema ante un hipotético éxito arrollador (descontrolado para el sistema) de Vox, qué grado de control tiene sobre el partido y cómo tiene pensado utilizarlo. Se dice que se está preparando un gran pucherazo, uno mas (solo los bobos creen que el sistema cumple con sus reglas democráticas), para disminuir el fenómeno Vox. Otros pensamos que quién paga manda, y quién a fin de cuentas paga a Vox de un modo u otro es el mismo sistema, así que llegado el tiempo, y en el hipotético caso de que el partido de Abascal toque algo de poder será interesante ver como maniobra el sistema en relación a Vox.
Si Vox saca un buen resultado a la antiespaña antifa, por mas cenutria que sea y no se entere de nada, se le va a atragantar el bocadillo, la flauta y hasta el perro.
Potitos Vox

Todo esto sería buena noticia se mire como se mire, sobre todo si se mira desde la sensatez, el sentido común y el pragmatismo, y decimos pragmatismo para no caer en posibilismos a los que somos contrarios, porque la doctrina de los posibilismos perennes y de sus votos supuestamente útiles ha llevado a España a la crítica situación actual. Por eso, para evitar tropezar en la misma piedra, también nos parecen imprudentes las vehementes llamadas al voto masivo de Vox sin mas, y obviamos aquí a los nuevos forofos de Vox que en su fanatismo sectario solo alcanzan a cambiar unas siglas (las del PP) por otras, que es en parte lo que quiere el sistema para ir luego llevando a Vox al redil y con el a todo su rebaño para, repitiendo la jugada, hacerle recorrer el mismo camino por el que transitó el PP.

Es verdad que la gente está altamente alienada y han hecho de ella una masa sumisa, acrítica y adicta al régimen y a sus falsos dogmas, y ni siquiera se han dado cuenta empezando por muchos votantes e incondicionales de Vox que se creen muy patriotas sin saber que en realidad no lo son tanto, salvando la buena intención. También es cierto que de lo que se trata sobre todo ahora es de votar (quién vote) consignas con oportunidades reales, (y la mayoría de los votantes de Vox, seamos sinceros, no ven o no son capaces de ver alternativas a día de hoy) y para esa gran masa ignara la consigna de votar a Vox es la de la protesta, la desafección, el hartazgo, la superación del miedo, la rebelión, etcétera. Y todo esto solo hasta cierto punto porque los españoles hoy por hoy estamos demasiado aborregados tanto intelectual como testicularmente hablando (si se nos permite la expresión).

La gente no da para mas, no está lo suficientemente formada ni informada (en lo que tienen su parte de responsabilidad), y en cualquier caso lo que la mayoría de votantes de Vox sencillamente pretenden es dar salida a esa frustración y esa rabia que durante décadas se han ido tragando en crudo ración tras ración de traición del partido político que se suponía de referencia y que siempre operó bajo el criminal y terrorista régimen democrático antiespañol y anticatólico del 78. En este momento y habida cuenta de la situación, especialmente de las propias limitaciones de la gente, el voto a Vox a pesar de sus defectos y trampas es la forma que estas gentes encuentran de liberar toda esa frustración y ese miedo acumulados. Después de tan largos años de envenenamiento masivo muchos españoles bienintencionados pero que apenas empiezan a despertar del mortífero sueño aun no están preparados para digerir alimentos sólidos y contundentes, sus delicados estómagos solo toleran caldos, purés y papillas, y eso precisamente es Vox: tarritos de papillas. Pero si Vox es en este momento el único alimento que toleran no se lo neguemos, no sea que mueran de inanición y nosotros el resto por contaminación de la subsiguiente peste que se produciría.

Potitos Vox, el alimento ideal para el español en crecimiento; y el único que es capaz de digerir, de momento.
Curar en salud

Por eso a todos estos españoles bienintencionados pero aun no preparados, que llegan hasta donde llegan y entienden lo que entienden, muchos de ellos personas mayores, no pocos jóvenes y tradicionales votantes del PP incapaces la mayoría de comprender el fondo de la cuestión, es mejor decirles que si quieren votar es mejor que voten a Vox antes que al PP, ya que el voto patriota lo siguen resistiendo por la eficaz vacuna que la maquinaria manipuladora de las fuerzas oscuras del sistema les lleva inyectando, dosis a dosis durante todos estos años.

Ahora bien, como hemos visto y por causa de este desmoronamiento intelectual, moral, espiritual y hormonal de la gente, una llamada masiva y acrítica del voto a Vox puede resultar peligrosamente contraproducente si no se acompaña de las preceptivas advertencias.

Si arrojamos a los españoles al vacío de votar a Vox hay que proveerlos primero de un buen paracaidas y  de formación suficiente.

Por eso si le recomiendas a alguien que vote a Vox hazlo diciéndole a continuación que no se haga demasiadas ilusiones, cúralo en salud y prepáralo para las decepciones que llegarán, que no se piense que Vox es la panacea y que va a arreglar los problemas de España, que estos ya no tienen arreglo bajo este régimen y posiblemente bajo ningún otro, porque un régimen soberanista difícilmente lo vamos a conseguir con una antiespaña mayoritaria y con unas potencias y élites mundialistas que no nos lo permitirán; un régimen soberanista por tanto que de nuevo habría que conquistar improbablemente a punta de bayoneta y de nuevo al precio de ríos de sangre. ¿Quién está dispuesto a esto hoy día, y qué posibilidades hay de sacar algo positivo en el caso dudoso de victoria?

Si le recomiendas a alguien que vote a Vox dile que no lo haga de un modo desesperado, que lo que en 40 años hemos hundido no esperemos levantarlo en 4 días porque de la nada surge un partido político al que de repente le perdonan la vida y le dejan decir algunas cosas. Dile que de lo que se trata en este momento es de marcar la dirección del camino y que es un camino de resistencia ante lo que se nos avecina. Que de lo que se trata es de re-patriotizar y re-catolizar España y que en ese camino Vox solo es una etapa instrumental quizás efímera, que la tirada es larga y que vamos con mucho retraso. Que si hoy vota a Vox que se prepare para ir votando pasado mañana a partidos verdaderamente patriotas (y nosotros los patriotas a día de hoy tampoco lo estamos haciendo bien) exactamente utilizando el mismo criterio: consigna de rebelión y protesta a pesar de los defectos del partido votado, pues se vota lo que en términos generales ese partido representa.

Si le recomiendas a alguien que vote a Vox dile que de hecho se vaya desprogramando la idea que le han inculcado acerca de la utopía democrática como medida de todo bien y del sufragio como bálsamo de Fierabrás. Que no se piense ni por un momento que solamente votando a fulano o mengano se va a levantar esta situación. Háblale de la situación real en la que nos encontramos: al borde ya del precipicio, con una antiespaña mayoritaria que por lo tanto siempre se va a ver beneficiada por el régimen democrático antiespañol del 78. Dile que la situación real es que la convivencia pacífica con la antiespaña ya no es posible porque esa miserable y traicionera antiespaña nunca dejó de odiarnos y nunca cejó en su empeño de destruirnos a nosotros, a nuestra patria y a nuestra Sagrada Religión. Que el régimen del 78 se hizo precisamente con ese fin, mientras fueron neutralizando y envenenando a la patria como se cuece lentamente a la rana. Cuéntale que esa antiespaña cainita que odia a España y le odia a el por amar a España y por estar en contra de la revolución que nos han impuesto no es un ente abstracto sino que tiene cara, nombre y apellidos, que vive en su vecindario, que es su compañero de trabajo, su familiar, su amigo y puede que hasta duerma a su lado todas las noches. Y dile que o le paramos los pies a esa antiespaña o la antiespaña acabará por destruir España y a nosotros mismos de modo irreparable.

Los lunáticos de la antiespaña antifa ya están montando campamentos paramilitares; tan cutres e irrisorios como ellos mismos, todo hay que decirlo. En sus sueños mas húmedos fantasean con la enésima revolución y un nuevo conflicto civil.

Dile en suma que la situación real es esta y que no habrá Vox que la arregle en dos días y sin grandes sacrificios, tanto sociales como individuales, especialmente los de tipo moral y espiritual. Es mas, dile que posiblemente la situación ya no tenga arreglo y que para lo que hay que prepararse es para una larga y férrea resistencia. Y que la única actitud verdaderamente combativa es la que se hace con voluntad contrarrevolucionaria (y esto implica esencialmente apoyarse en nuestro catolicismo tradicional, no el traicionero conciliar), ya sea votando o ya sea militando activamente de cualquier otra forma en las filas de la contrarrevolución.

Los pies en el suelo

Y ahora que ya le hemos dado el repaso a Vox volvámonos hacia nosotros mismos para hacer autocrítica y marcar un poco las directrices.

Y ya que hemos hablado al principio de vicios patrios podemos seguir con ellos, como precisamente el de no saber ni querer hacer autocrítica, porque los españoles en general y los patriotas en particular somos unos fenómenos, lo hacemos todo bien, nada hacemos mal y si no conseguimos avanzar ni un paso en nuestros objetivos la culpa para nada es nuestra sino de los demás, sin mirar las vigas que abundan en nuestros propios ojos, andando a menudo a la gresca entre nosotros mismos al punto de llegar no pocas veces a no poder ni mirarnos a la cara. Tampoco hemos sabido poner propuestas factibles y de consenso encima de la mesa que convenzan. Y para cerrar la lista de vicios el de la mala, pésima educación de algunos, que a veces produce verdadero asco.

O dejamos de ser tan cainitas, y nos referimos a nosotros los patriotas (porque la antiespaña no tiene remedio), o nos vamos todos al basurero de la historia y arrastramos con nosotros a España.

Nosotros los patriotas pata negra estamos desunidos, y estamos desunidos en una situación no ya crítica sino terminal de la nación. Y así durante estas largas décadas, cada uno haciendo la guerra por su cuenta y muy a menudo contra los demás patriotas, en ocasiones porque algunos prefieren ser cabeza de ratón antes que cola de león, y en otras por simple y puro fariseísmo ensoberbecido. Algunos de estos grupos y personas son verdaderamente irrecuperables por una razón o por otra y no hay que esperar nada de ellos, salvo que se mantengan prudente y generosamente distantes, que no interfieran. Los demás ya estamos tardando para empezar a reunirnos y ponernos de acuerdo en las estrategias y las tácticas a seguir.

Lo primero que hay que hacer es evaluar la situación actual, de qué fuerzas disponemos y qué es lo que razonablemente se puede hacer y se puede esperar conseguir en el corto, medio y largo plazo, para centrarnos en lo factible. Entraríamos aquí en materia que merece ser tratada específicamente así que nos limitaremos aquí a decir que la situación actual es mucho peor de lo que muchos se piensan y que lo que podemos esperar conseguir aquí y ahora es mucho menos de lo que esos mismos muchos desearían, porque obvian por completo el enfoque trascendente de la historia, de la política y de la sociedad. Y sabemos, porque lo vemos en los acontecimientos contemporáneos y lo confirmamos al contrastar con la Revelación pública, que todo parece apuntar a que estamos ya cerca del final, un conocimiento que debería ser determinante para fijar la estrategia y que sin embargo es ignorado por completo.

Esto parecen algunos patriotas cuando cualquier otro patriota osa hacerle la menor objeción o simple observación. Con estos no podemos contar, estorban mas que ayudan, y algunos son prominentes.
Reconquista, resistencia

Muy al contrario, es mas que frecuente ver como desde casi todas las sensibilidades patriotas se apela con insistencia al espíritu de Covadonga, la gesta de Don Pelayo y los suyos, la Reconquista. Y a nuestro parecer se hace de un modo mas voluntarista e inauténtico que otra cosa.

Don Pelayo. In hoc signo vinces.

Apelación voluntarista en el sentido de pensamiento ilusorio porque mas allá de la buena intención y los nobles deseos en la situación actual parece muy improbable un triunfo en el corto plazo, situación actual que grosso modo ya hemos retratado a lo largo de este trabajo: tenemos una antiespaña muy activa y numéricamente superior a lo que podría denominarse como los restos de España, España durmiente o latente, España desactivada, España potencial… o como se quiera llamar. Una España que como hemos visto no da mucho de sí en el plano intelectual, espiritual, moral y testicular (si se nos permite la expresión), y lo que mas es capaz de dar de sí en el momento actual es conceder su voto a Vox. Esa misma España que por encontrarse en minoría nunca va a poder defender por el procedimiento electoral a la patria y mucho menos a una Religión que en la práctica ya no se profesa. Esto a menos que se produzca en un momento determinado un traspaso social de la antiespaña al bando contrario, algo tan deseable como altamente improbable y al que hipotéticamente hablando solo se podría llegar tras un grave empeoramiento de la situación, lo que en nuestra opinión está por suceder y pronto. En cualquier caso por no descartar nada tampoco rechacemos la vía democrática en lo que nos pueda servir, viéndolo como a Vox, como un instrumento, nunca como un fin.

Pero es que pensando hipotéticamente en la culminación exitosa de esta fase y mirando ya al medio y largo plazo, lo que un hipotético estado soberanista con una antiespaña hipotéticamente neutralizada sería un entorno sumamente hostil, rodeados de socios y aliados que no solo no perdonarían una salida ibérica del guión globalista establecido sino que jamás lo consentirían, y solo les bastaría y sobraría con unos pocos y sutiles amagos de amenaza económica, lo que jamás en nuestra opinión serían capaces de sufrir los votantes de Vox tan adictos a la política envasada como papillas para bebé, y casi con toda seguridad tampoco muchos patriotas (del resto ni hablemos).

Pelayo y los suyos tenían claro que en aquella situación y aquel momento la estrategia era defensiva y de resistencia, lo que no quitó para realizar eventuales ataques tácticos. La reconquista tardó 8 siglos en completarse…

En realidad todo esto suena a política ficción, aunque en cualquier caso quietos tampoco podemos quedarnos. Lo que nos lleva a la apelación inauténtica al espíritu de reconquista. Inauténtica porque lo que Pelayo y los suyos hicieron fue refugiarse en las altas peñas y, encomendándose a Dios (detalle muy significativo), defender a pedradas, puñetazos y mordiscos el pedazo de tierra que aun les quedaba. Es decir, fueron sensatos y atendiendo a la clara situación adversa en todos los sentidos adoptaron en ese momento una estrategia a la defensiva, tenían claro que en aquellas circunstancias lo que tenían que hacer era resistir y sobrevivir. Lo que jamás se le pasó a nuestros valientes y sensatos antepasados fue lanzarse montaña abajo esperando recuperar el reino con la misma brevedad con el que fue perdido. Y lo que a menudo se lee y se oye es que muchos bienintencionados pero insensatos patriotas se piensan que lo que se perdió en 40 años se va a recuperar en un par de elecciones y sin grandes sufrimientos, y esto por simplificar y no hablar que hace 40 años todavía había una España fuerte pero no tanto como nos pensamos.

Queda claro que nuestra estrategia en la situación actual debe ser la resistencia y como hemos comentado deberíamos empezar por sumar fuerzas para formar una retaguardia unida, fuerte y fiable, desde la que podamos montar una mesa de operaciones que sobre todo se dé a las tareas de inteligencia, información y contrainformación, y movilización social, tratando de actuar mas bien como levadura social, cultural, intelectual e informativa. Centrémonos en ello y antes que dedicarnos en este momento al asalto directo del poder tratemos de poner los medios ahora para que tal vez algún día pueda llegarle el turno a ese objetivo bajo unas siglas de unidad nacional, desadicta al régimen y con propuestas constructivas y de consenso, porque en el momento presente todos tenemos claro qué es lo que tenemos que destruir pero todavía no nos ponemos de acuerdo sobre qué es exacta y concretamente lo que tenemos que poner en su lugar.

En esta situación de urgencia debemos dirigir a la nación a la ruta de evacuación de la derecha, hacia la derecha y mas a la derecha, o jamás podremos parar a la antiespaña y nos ahogaremos todos.

Lo que sí sabemos es que el penúltimo señuelo del sistema, Vox, demuestra el temor o cierta debilidad del mismo cuando hace una apuesta tan arriesgada, situación que deberíamos aprovechar para seguir haciendo virar hacia el patriotismo y la catolicidad auténtica (rederechizar) a una masa ignara que le pasa lo mismo que a la rana en cocimiento, que no va a dar de golpe el salto para salir de la postración moral, intelectual, espiritual y hormonal en la que se encuentra; que de repente no le va a llegar la iluminación y de repente no se va a empezar a comportar como un solo soldado. Nuestra labor consiste en espolear a esa masa para que se siga moviendo, que se siga rederechizando para propiciar un cambio de rasante, un cambio de pendiente tan pronunciado que sea ya irreversible, y a Vox, repetimos, lo podemos ver como un instrumento, como una oportunidad, como un medio para lograr tal fin.

Las verdades del barquero

Pero ya que hablamos de autocrítica, de analizar el estado actual de cosas antes de lanzarnos a las propuestas, las tácticas y las estrategias, vayamos al fondo de la cuestión con todas las consecuencias y, quedando como los antipáticos de la patria, saquemos los trapitos sucios al sol para aguar la fiesta y tirar un poco de las orejas diciendo las verdades del barquero que la patria no quiere escuchar, aunque nos cueste los vómitos que nos van a caer encima, a lo que ya estamos acostumbrados especialmente desde la bancada patria.

Marcelino Menéndez Pelayo, una inteligencia prodigiosa, un genio de la patria: «España, evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio…; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vetones o de los reyes de taifas. A este término vamos caminando más o menos apresuradamente, y ciego será quien no lo vea». Cierto historiador liberal, que no le llega a la suela de los zapatos a D.Marcelino, de esos que ponen tronos a las causas democráticas y cadalsos a sus consecuencias, se refiere a nosotos con chacota despectiva como los “mendendezpelayistas”.

Porque, empezando por el principio: ¿Qué es España? El ateo, el agnóstico y el de similar pelaje (e incluimos aquí a una gran parte de la patria) o no sabe responder, o dirá que es un enigma histórico, o que es una comunidad social-nacional de “trascendencia filosófica greco-latina” y “espiritualidad cultural”. ¿Y la Virgen del Pilar? ¿Y Santiago matamoros? Nada, dirán, meras fabulaciones, parte del volkgeist, oportuna invención ancestral, pincelada singular del legendario patrio, atavismo arcaico de la tradición con minúscula. Y quién dice Virgen del Pilar dice Jesucristo, dice Dios, la Iglesia, la Historia de la Salvación, es decir, la Verdadera Historia y su verdadera finalidad y resolución. Son todos tan cultos e inteligentes que, incapaces de demostrar la inexistencia de Dios (absurdo que de por sí es imposible de demostrar), todavía no han llegado a querer reconocer (aunque fuera por mera reducción al absurdo) que por supuesto hay un Dios, que se nos ha revelado, y que es verdad lo que nos ha enseñado la Iglesia Católica (y obviemos aquí el pseudo-profético y profetizado engendro de adulteración conciliar).

Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis. No te olvides, Madre, de tus hijos de tu querida España.

No tienen excusa porque por el solo uso de la razón se llega a estas verdades simples y ni siquiera hace falta ser un lumbreras, cualquier persona criada en el seno de lo que hoy es la ex-cristiandad o post-cristiandad y que no tenga mermadas sus capacidades intelectuales lo puede comprender porque nunca fue un problema de intelecto sino de voluntad y de libertad, y siempre fue así desde el principio, desde la caída de Adán. La filosofía atea, agnóstica o incluso la deísta, la pagana, la infiel, la hereje y la cismática no son mas que enrevesados subterfugios dialécticos para ocultar la vergonzosa culpa del “non serviam” del hombre impío, impenitente y ensoberbecido, mas aficionado a la carne que al suave yugo del Redentor, por mas patriota que se tenga y por mas camuflaje estoico con el que pretenda disfrazar la pestilente negrura de un alma corrompida, que es lo habitual y siempre lo ha sido, aunque hoy día sin duda mas que en otras épocas. Una peste sufrida también hoy por gran parte de la patria, en lo que no cayeron nuestros antepasados que por mas pecadores que fueran nunca fueron unos impíos ni unos traidores a Jesucristo, que es la plaga del siglo que hace que nuestros ancestros y Dios mismo, que no es un tótem de la metafísica, se avergüencen de nosotros.

Santiago Apóstol, Santiago matamoros, acuérdate tu también de tus hijos predilectos de España. Ruega por nosotros.

Y si no sabemos qué es lo que somos mucho menos vamos a saber donde estamos. En algún momento anterior al 78 nos dejamos por el camino nuestra esencia, que no son los supuestos legajos de Sócrates sino nuestra catolicidad. De ahí las contradicciones, los fracasos y las peleas. De ahí que andemos desnortados y desarraigados al seguir 40 años después arrojando cada mañana nuestra catolicidad por el retrete para tirar después de la cadena. De ahí que una parte importante de la patria se crea patriota y en realidad no sabe que no lo es tanto. Esa parte de la patria que no hace mas que despotricar contra el liberalismo y el régimen del 78 y que en el fondo no hace mas que vivir de acuerdo a sus consignas revolucionarias, predicando con sus vidas el ejemplo contrario a lo que su boca pregona.

Los españoles hoy, y los patriotas también, nos parecemos al ángel caído que declaró el infame “non serviam”, y como no nos enmendemos pronto compartiremos con el su misma suerte eterna.

Pero, ¿acaso es algo España sin Dios? ¿Acaso ha luchado sola España cuando ha resultado gloriosamente victoriosa? ¿Acaso ha sido suya la gloria? Ahí están las enseñanzas de la historia para el que las quiera ver: España ha brillado cuando se ha abrazado a su esencia, mientras que cuando la ha repudiado ha visto colmada su medida de peste, detritus, desolación, crimen, sangre, caos y fracaso. La patria despotrica con razón del liberalismo, justamente denuncia la perfidia del régimen del 78 y los maléficos proyectos de exterminio étnico y religioso que sobre nosotros y toda Europa se abaten para convertirnos en la Gran Babilonia, cubil de asesinos, ladrones, perros, esclavos y rameras; y no falta mucho para ello.

Esto fue de lo primero que hicieron, junto al divorcio, luego el aborto… ¿Hace falta que digamos por donde vamos hoy? Las pocas familias que se crean se rompen mas pronto que tarde, ya no nacen nuevos españoles, nos los importan. Por otra parte es falso lo que dice: el mejor método para evitar embarazos no deseados y enfermedades es la abstinencia, o tener una pareja estable y leal, en santo matrimonio, por supuesto. El fin primordial del matrimonio es la reproducción y la crianza cristiana de la prole.

Con todo, hay cosas a las que la patria en la vida del día a día jamás renunciará: ¿Cuantos no serán los patriotas que no viven hoy en situación de impúdico y jactancioso adulterio público, o concubinato, o simple fornicio? ¿Cuantos no serán los que no llevan una licenciosa vida de crápula? ¡Incluso! ¿Cuantos serán los que se dejan arrastrar por el vicio de nefando pecado, o lejos de condenarlo lo aplauden mientras presumen de sus sáficas amigas y de sus amigos sodomitas, o peor aun y por ser mas precisos lo que celebran es la propia corrupción contranatura de sus degeneradas amistades? ¿Y cuantos no habrán sido los que predicando con el mal ejemplo no habrán llevado a sus hijas al matadero de niños porque la maleducada nena, en no pocas ocasiones por el mal ejemplo y peor educación de los padres, ha tenido el desgraciado accidente por no haber sabido ni querido guardar su virtud de mujer, la que sin duda desconoce porque casi con total seguridad nadie le ha enseñado el valor de la misma? Y sin irnos tan lejos, sencillamente: ¿Cuantos patriotas reconocen hoy por hoy que es gravemente inmoral el uso de métodos anticonceptivos? 2

Mea culpa, mea maxima culpa. Aun estamos a tiempo del arrepentimiento, el individual, y el nacional. Pero cada vez queda menos…

Y así podríamos seguir… Y luego los patriotas se ponen a defender la familia, los mismos patriotas que defienden las virtudes cristianas pero se escandalizan, se rasgan las vestiduras y se les retuerce la cabeza como a la niña del exorcista cuando tan solo se les mencionan las palabras pecado, misa, oración, sacramento, conversión, renuncia, cambio de vida, arrepentimiento, ofrecimiento, sacrificio, penitencia, penitencia, penitencia… A tal punto que sus gurús, mas espabilados, a lo mas que se atreven con sus pequeñas fierecillas es a proponerles la Religión como mero vehículo instrumental en el ámbito del combate socio-cultural, tratando a nuestra catolicidad, que es nuestra esencia, como mero fetiche inerte que obra por los conjuros ritualizados por los chamanes de la patria y el pueblo, como si la Religión y Dios mismo fueran un simple cuento de valquirias y nibelungos, en la peor tradición del peor cesaropapismo tratando de poner a la Santa Religión y por tanto a Dios mismo como instrumento al servicio de la política y de la nación.

Ave María Purísima. Me acuso de haber pecado.

Por lo tanto, si realmente sabemos (que lo dudamos) lo que es la revolución y lo que es la contrarrevolución, y si ya ni siquiera nosotros “los buenos” somos capaces de sufrir a Cristo y cargar con la Cruz, ¿entonces en qué quedamos, que somos en realidad: patriotas o liberales? O mas precisamente: ¿patriotas católicos o liberales revolucionarios? Porque en el caso de nuestra católica patria o se es lo uno o se es lo otro, sin término medio y menos todavía en estos tiempos, y como buenos católicos precisamente no somos ya podemos ir sacando las conclusiones…

En realidad y a tenor de los hechos lo que mas bien parece querer la patria no es otra cosa que el mismo “non serviam” del demonio y sus revolucionarios, vivir plácidamente en el pecado y con la conciencia tranquila, el paraíso en la tierra pero sin despendolarse tanto como los revolucionarios de pro… sin comprender que aquí viene el paquete completo: o Dios y patria o nada. Por eso, por cínicos e hipócritas, de tanto practicar el onanismo mental tratando de retorcer las verdades para que nuestra conciencia no tenga que enfrentarlas, así nos va y así nos seguirá yendo…

Traición

Se dice que a quién buen árbol se arrima buena sombra le cobija. Y al árbol de Jesucristo, la Santa Cruz, y a Jesucristo mismo se les echó de España con la infame constitución “aconfesional” (en realidad impía, atea, liberal y materialista) del 78 y el subsecuente régimen anticatólico y antiespañol3. El problema es que España no es como un inocente corderito vagando por el campo que va a pasar mejor o peor las horas de la siesta estival según se ponga o no a refugio del buen árbol. Mas bien se podría decir que por su católica esencia España es algo así como una rama misma del árbol del que se ha desgajado y que para volverla a injertar en el tronco haría falta un verdadero milagro.

La gran traición que lo desencadenó todo fue el Concilio Vaticano II. Vivimos una crisis universal de naturaleza religiosa, sobrenatural y espiritual. Mientras sigamos sin querer comprenderlo no podremos organizar una resistencia mínimamente eficaz.

Pero si la Misericordia de Dios es infinita no lo es tanto su santa paciencia… y sin embargo, ¿cuantas veces hemos desairado los españoles a Jesucristo? Y después de todo lo que Dios nos ha dado: ¿Acaso no somos tan merecedores como los pérfidos judíos de los improperios que Dios les dirige en el oficio de Viernes Santo? Mas aun si como algunos sostienen España es la nueva Israel del Nuevo Testamento (y ya sabemos como acaba la historia… ).

 

España no es nada sin Dios. Santa Isabel de Castilla y España, ruega por nosotros (de uso privado).

Los españoles de todos los tiempos hemos tenido el honor de ser llamados a filas para luchar el buen combate y por el buen nombre de Dios, Dios de los Ejércitos. Nunca se nos dijo que el camino iba a ser fácil pero nunca hemos caminado solos. Y todos nuestros antepasados que se mantuvieron leales, hasta hace dos días, siempre quisieron caminar este camino y combatir esta guerra del lado de Jesucristo, comprendiendo el sentido trascendente del peregrinaje por la historia. Ciertamente no dejaron de ser pecadores, y a veces grandes pecadores, pero nunca dejaron de reconocer su pecado y nunca llegaron a la osadía contemporánea de negar el pecado y pretender emanciparse con sus propias leyes, opuestas a las de Dios, como si fuera posible no solo la existencia sino el mismo ser sin la gracia de Dios. Y en ese fracaso ha consistido nuestra derrota, comportándonos como unos hijos descastados hemos traicionado el buen nombre de Dios y el de nuestros antepasados que dieron su sangre por la causa de Jesucristo y de la patria.

Llevamos la Cruz hasta los confines del orbe. Deo gratias.

Es verdad que el principio del fin, la gran traición que abrió las puertas del averno fue la del Concilio Vaticano II, una traición universal ya que alcanzó a toda la universalidad de la Iglesia; es verdad que el mismo régimen del movimiento nacional, ganado con el sacrificio de ríos de sangre vertida por verdaderos cristianos y verdaderos patriotas, fue otro de los grandes traicionados por su confesionalidad católica; es verdad que el siguiente paso fue la aconfesionalidad del régimen del 78, algo que para mayor perfidia y vergüenza fue querido y alentado por la propia traicionera jerarquía conciliar; y es cierto que el pueblo sencillo de aquella generación y las siguientes quedó con su alma prácticamente vendida al diablo por causa de todas estas traiciones.

Este fue el “non serviam” de la España del 78. O nos volvemos hacia Cristo o la cantidad de azufre que nos lloverá no dejará ni el mas mínimo recuerdo de lo que fuimos, si es que le quedara mucho mas a la historia.

Pero también es verdad que tenemos la Tradición, tenemos la inteligencia, y tenemos la gracia de Dios para quién la quiera y la pida. De todas las traiciones, ¿no le dolerá a Jesucristo mas que ninguna otra la que le prodigamos cuando lo rechazamos cada día desde lo mas profundo de nuestro mezquino corazón? Seguramente queda fuera de nuestro alcance arreglar la gran traición conciliar; quizás tampoco podamos salvar a la patria de la postración; pero recuperar la amistad con Dios es algo que siempre vamos a tener a nuestro alcance.

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío. Señor, perdónanos, ten Misericordia de nosotros, ven en nuestro auxilio, date prisa en socorrernos.
Mas allá del futuro

Y ahora que ya sabemos qué somos, donde nos encontramos y qué podemos esperar, ¿seremos lo suficientemente valientes e inteligentes para mirar mas allá del futuro?

Estamos embarcados en una guerra en el orden trascendente y no podemos obviar el combate espiritual, siempre fue así pero ahora está mas claro que nunca. Nosotros sabremos que tipos de aliados queremos tener para este combate, pero es evidente que nos conviene volver a ponernos bajo las órdenes de nuestro natural (y sobrenatural) Capitán. Para quién ponga en duda la naturaleza de la guerra que libramos ahí están las señales del tiempo presente y de toda la historia para contrastarlas con la guía de ruta que Jesucristo nos dejó en su Revelación (Apocalipsis), y cada cual estipule si ya estamos o no al final del viaje, pero sin olvidar que la historia no retrocede sino que va hacia delante e igual que tuvo un principio también tendrá, tarde o temprano, un final.

Adveniat regnum tuum. “Sí, vengo pronto, y conmigo mi recompensa”.

Los españoles hemos tenido un largo lapso de tiempo en el que hemos estado confundidos y extraviados, razonablemente habida cuenta de las circunstancias, de las trampas de los enemigos de Dios que son los nuestros. Pero a día de hoy ya tenemos los recursos necesarios para volver a encontrar nuestro camino, para re-embarcarnos en la nave de nuestro destino ancestral y escribir con gloria el nombre de España las últimas páginas de la historia, como con la ayuda de Dios hicieron nuestros antepasados; aun tenemos la oportunidad de llegar mas que dignamente al final de todas las cosas.

Si entendemos qué somos y donde estamos, en qué tipo de lucha estamos embarcados, la España que debemos ponernos como meta, el modelo en el que debemos fijarnos es en el del hipotético reino milenario universal (que es teológicamente posible, y aun mas hay quién piensa que en absoluto es improbable). Una España donde la impiedad esté sometida; una España donde no se mate a los niños antes de nacer; donde esté proscrito el vicio de nefando pecado y todo tipo de aberración sexual; donde se entienda el verdadero significado del matrimonio y la familia sea protegida; donde los mentirosos, ladrones, corruptos e instigadores del odio y la catástrofe estén a buen recaudo. No el paraíso en la tierra sino una España confesional católica, en la que reine Cristo, empezando por el reinado en nuestros corazones. Pongamos por tanto esa España como modelo y meta a alcanzar.

No lo lograremos nosotros sino que será el mismo Cristo quién lo haga. Nosotros lo que debemos hacer ahora teniendo bien claros nuestros criterios es resistir y sabotear en lo posible los planes del Enemigo en lo político, en lo social, en lo informativo, en lo intelectual, en lo cultural y sobre todo en lo espiritual. El oficio que nos ha tocado para estos tiempos es el de los macabeos y el del Bautista: luchar y resistir contra los enemigos de Dios y de España y enderezar los caminos del Señor, que está a las puertas.

Voz que clama en el desierto. San Juan Bautista, ruega por nosotros.

El enemigo, sabiendo que le queda poco, ha entendido muy bien en qué tipo de combate nos encontramos. Aprendamos de ellos. Sí hay algo que odian nuestros enemigos, algo a lo que le tienen una tirria irrefrenable, algo que les saca de quicio y no pueden soportar es la Santa Cruz. Blanco y en botella. Hasta un patriota ateo comprende fácilmente que nuestra arma de combate mas poderosa es precisamente esa misma Santa Cruz. ¿Que más señales queremos, y a qué estamos esperando para empuñar esa poderosa arma?

Cargó su Cruz, cumplió su deber, obedeció hasta morir. “Quien quiera venir en pos de mí, cargue su cruz y sígame”.
O Jerusalén o Nínive

Vienen tiempos difíciles, independientemente del resultado de unas elecciones que muchos dicen van a ser definitivas para la suerte de España. Puede ser, pero como hemos visto lo que está en juego es algo de mucha mayor dimensión y trascendencia, a tal punto que votar o no a Vox, o a un partido patriota o sencillamente no votar, va a ser solo una mas de las muchas decisiones que vamos a tener que tomar. Y mas nos vale acertar con esas decisiones entendiendo bien lo que hay en juego y lo que en cada momento va a estar o no de nuestra mano poder hacer, pero pase lo que pase actuemos con inteligencia y empecemos de una vez por todas a formar un bloque sólido en las filas del nacional-catolicismo.

Adjutorium nostrum in nomine Domini.

Porque a ver si lo entendemos de una vez: España o es católica o no será. Lo hemos visto a lo largo de la historia y lo estamos viendo hoy mismo, a lo que nos ha traído el régimen del 78. Nuestra nación no ha sido otra mas cualquiera de entre las demás en la historia de la salvación sino que por designio divino hemos jugado un papel determinante en la misma, y Dios no solo no olvida a sus hijos y amigos sino que los perdona si hay arrepentimiento sincero. Está claro que con este panorama no solo no vamos a salir solos sino que es posible que no haya salida humanamente hablando y que lo que debamos hacer es resistir hasta el regreso de Cristo que deberíamos estar suplicando insistentemente como los hebreos en Egipto. No nos salvará Vox, pero tampoco nos salvaremos nosotros solos. Con lo único que podemos contar de forma segura es con la ayuda de Dios, pero Dios solo estará con nosotros en este tramo final de la Historia si nosotros volvemos a El. Nunca estuvo el problema en Dios, sino en nosotros mismos.

En la historia de la salvación tenemos dos ejemplos en los que mirarnos. Envió Dios al profeta Jonás a la ciudad de Nínive, que hizo penitencia y Dios la salvó de la destrucción. Y envió Dios a su propio Hijo a Jerusalén y no solo los suyos no le recibieron sino que lo crucificaron, y Jerusalén fue destruida, la religión judía abolida y el pueblo hebreo dispersado. Nosotros decidiremos que ejemplo queremos seguir, pero no lo dudemos ni por un instante: de Dios nadie se burla.

Christus Vincit, Christus Regnat, Christus Imperat. ¡Viva Cristo Rey!

1 Por antiespaña entendemos, en neto, a socialistas, comunistas y separatistas, pero que sin necesidad de demasiada liberalidad podemos ampliar, porque lo han demostrado y lo siguen demostrando, a conservadores y liberales, es decir al Partido Popular y Ciudadanos, ambos partidos Frankenstein con tendencias de todas las ramas pero con cierta dominancia en alguna de ellas. Hoy por hoy solo se libra Vox como partido, por el beneficio de la duda, no así sus votantes que en la medida de sus posibilidades la intención en general la tienen buena.

2 Nos hemos limitado naturalmente a los vicios de impureza pues es bien sabido que el pecado dominante de los cristianos es el de la lujuria.

3 A los hechos nos remitimos, independientemente de los proyectos que muchos ingenuos y traidores tuvieran en mente en la Transición, asunto este para tratar a parte.

2 comentarios sobre “Vox y el voto

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