Editorial · España

¿Qué esperabais, cobardes?

Fue la abundante Sangre derramada por Cristo la que, bajo el caudillaje de Franco, libró a España del terror socialista. Y después de tantos ultrajes y atropellos tanto a Cristo como a su caudillo Francisco Franco por parte de unos indignos herederos, llega la hora de la venganza y de la justicia: miserables descastados, ya que no queréis ni a Cristo ni a su caudillo, tampoco disfrutéis mas de los beneficios que con tantos y tantos sacrificios fueron alcanzados: en adelante conoceréis el terror, el hambre y el caos socialista.

La exhumación de los restos de Franco solo fue el principio. Dad por hecho todo lo que anuncian: expulsión de los monjes, cementerio civil, persecución al que diga la verdad, ilegalización de la Fundación Nacional Francisco Franco, demolición de la Cruz…

Esto no ha sucedido de un día para otro. El 78 fue solo el pistoletazo de salida. Hubo traición desde dentro, por parte de unos ineptos encumbrados y por parte de otros que no eran tan ineptos pero que lo facilitaron todo.

Pero en realidad viene de antes, porque siendo España católica, el conciliábulo llamado Vaticano 2º descatolizó en la práctica a la Iglesia y por tanto dejó a España descolocada. Esta fue la mayor traición: primero por traicionar a Dios mismo y a su Iglesia, segundo por traicionar a la gran España católica que aun era.

El resto ya lo sabéis: los socialistas siempre clavando la daga y los peperos con sus marrullerías siempre protegiendo el progreso alcanzado por los socialistas, para que nada se pierda. Como se suele decir: dos pasitos para delante, uno para atrás; pero es que estos peperos jamás retrocedieron ni un mísero milímetro.

Sin embargo mas culpa tendréis los que a día de hoy todavía defendéis y apoyáis a semejante raza de ratas traicioneras, es decir al PP. De los socialistas no hay nada que decir pues solo hacen  lo que de ellos se espera: el mal. Y lo hacen de frente porque siempre estuvieron muy orgullosos de ser los sinvergüenzas que son.

Y el resto del resto también lo conocéis: la jerarquía eclesiástica y la práctica totalidad del clero con su envenenada feligresía, la pequeña burguesía y la clase media liberal-conservadora, las grandes empresas y fortunas, la castuza política, los jueces, los periodistas, los militares, los policías y la propia monarquía. Todos corruptos, sobre todo moralmente hablando, salvo honrosas excepciones. Pero no os quepa duda: de no mediar arrepentimiento, no os libraréis del premio que os corresponde, ya sabéis, si no en esta vida… en la otra, si no en ambas.

¿Buscáis soluciones? Difícil lo tenéis, probablemente ya no las haya. Y si las hay están en el orden sobrenatural, algo que os aburre sobremanera… Porque si ya os da grima oír hablar de arrepentimiento, penitencia, conversión, oración, misa, sacramentos…  no hablemos ya de la nula disposición que tenéis para desprenderos de vuestras frivolidades, de vuestros fornicios, de vuestros adulterios y de todas vuestras cochinadas y cretineces varias. Lo mas probable es que ya sea tarde para evitar la catarsis, lo mas probable es que haya llegado el momento del purificador fuego…  socialista.

Fuisteis deliberadamente inconscientes, frívolos, negligentes y cobardes cuando aun era el momento del valor. Pero el tiempo pasó y no hicisteis nada, la oportunidad se perdió y ahora… ahora ya es demasiado tarde, por lo que ahora, ahora temblad, temblad malditos.

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