Editorial · Nuevo Orden Mundial

El autoretrato que viene

Los esbirros de Satanás, espoleados por su amo, están decididos a dar el golpe final…

Pronto obligarán a todos a ponerse la vacuna… para así poder acceder al pasaporte sanitario… con el que poder comprar y vender… con el que poder ser considerado un respetable y sobre todo homologado ciudadano borrego… con el que poder optar a la prometida renta limosna básica universal…

Por el contrario, a los fascistas e insolidarios salvajes que se nieguen a dejarse marcar como ganado… a los campos de concentración con ellos y a confiscarles sus bienes, por ser un peligro público.

Y después… la solución final

Aunque lo que no se esperarán los buenos ciudadanos borregos es que la solución final llegará para todos, para ellos también… Bobos… Y así hasta que quede, según el criterio de la élite satánica, el número suficiente de borregos esclavos para poder servir a sus señoritos. Conociendo el percal lo mas probable es que lo harán soltando un virus letal de verdad, que este coronavirus solo ha sido un ensayito de broma.

Lo tienen bien pensado… Orwell y Huxley se quedaron cortos. El espectáculo va a ser digno de Dante.

Los primeros en aflojar los esfínteres, y lo harán de mil amores, serán la misma chusma chivata y palmera que ya demostró la primavera pasada de todo lo que es capaz un borrego humano con espíritu de portera delatora en el Madrid republicano.

Entre los cuales no habrá progre que falte, porque es lo suyo, ir con las tetas al aire abanderando la liberación del oprimido populacho.

Y como buenos progres que son, tampoco habrá pepero a machamartillo que no se vacune, que no se diga que los peperos no son progres premium, aunque lo son mucho antes de la ridícula y repugnante escenita del nene Casado en la moción de Vox. Pues eso, patrioteros de pulserita rojigualda, seguid votando pepero

Luego estarán los pobres, una masa en número creciente, que con miedo o sin el no verán mas salida que entrar en vereda si no quieren ver como sus hijos (los que los tengan) y ellos mismos se mueren de hambre.

Y por fin, mucha atención, no faltarán los patriotas, disidentes y hasta muy católicos que hinquen las rodillas, presas del miedo. Estos serán los mas patéticos de todos. ¿Se chivarán como los otros, con mas o menos entusiasmo, con mas o menos intención de demostrar lo buenos ciudadanos borregos que son? ¿O sencillamente, avergonzados, se limitarán a bajar la mirada?

Al final todos vamos a tener la oportunidad de retratarnos, sabiendo que el retrato que pintemos lo tendremos que soportar por el resto de nuestras recortadas vidas cada vez que nos miremos en el espejo. En principio todo apunta a que nos vamos a llevar muchas sorpresas, y la mayoría desagradables. Quiera Dios que nos equivoquemos.

La única forma de evitarlo será la desobediencia, no necesariamente generalizada pero sí de un número suficiente, que deben de unirse para socorrerse mutuamente. Si la disidencia es lo suficientemente fuerte y numerosa se podrá plantar cara a la Bestia, junto a sus esbirros… y a sus chivatos. De lo contrario la escabechina será, propiamente hablando, apocalíptica.

Conociendo la naturaleza humana, en especial la hispánica (hoy por hoy mas ovina que humana, todo hay que decirlo) y sobre todo su impiedad en estos últimos tiempos, nos inclinamos mas bien al escepticismo y a dudar de semejante resistencia heroica, pero si hay algún modo de plantar cara es este: encomendarse a Dios para resistir al Anticristo global.

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