España·Opinión

El Pacto PuigRajoy

 

En la praxis política controlar los tiempos es fundamental y es indicativo de las intencionalidades de las decisiones políticas. Durante estos días hemos visto como en pocas horas se tomaban disposiciones y las contrarias sin ningún rubor por parte de Puigdemont. De hecho, los interminables cambios de hoja de ruta del secesionismo, han sido siempre fruto de “tempus interruptus” y la necesidad de rehacer estrategias.

A nadie se le escapa que las líneas de negociación entre el gobierno central y el autonómico estuvieron abiertas hasta el último momento, antes de la proclamación de la inexistente República Catalana. Había que ultimar un pacto para evitar la catástrofe y que las partes en conflicto no salieran no heridas de muerte. No hay que ser Junqueras o Montoro para saber que si la situación presente continuaba mucho más, la debacle económica en Cataluña sería inevitable y arrastraría toda la economía española. Si todos pierden, mejor que al menos se quede en tablas. Sigue leyendo “El Pacto PuigRajoy”

España·Opinión

Nosotros los “piojosos”

por Javier Barraycoa

Grupos anarquistas tenían por costumbre, en función de su grado de camadería, ponerse nombres colectivos para reconocerse. En la Torrasa, uno de los barrios más miserables de Hospitalet, allá por los años 30, los anarquistas se autodenominaban “los Piojosos”. Este fue uno de los grupos más sanguinarios en la represión de la retaguardia catalana. No es por disculpar, pero su odio a la burguesía –catalanista y españolista- era comprensible. Vivían prácticamente en un vertedero donde no llegaba agua ni alcantarillado; donde muchos niños morían por falta de cuidados y donde la alfabetización era una mera quimera. Admira, hay que reconocer, ese último resto de dignidad que les quedaba, llamándose los “piojosos”. Se reconocían así como los parias que nadie quiere, pero que aceptan su condición con los últimos restos de dignidad humana que les quedaba.

Este breve marco quiere justificar por qué, aunque con otro sentido, nos consideramos, y con orgullo, también los “piojosos” de nuestros tiempos. Y la verdad, no nos importa ser los parias del desierto, pues nunca hemos chapoteado en los lodazales de la “política”, como otros que se pavonean de ser los representantes del “Pueblo” o los “demócratas de toda la vida” y nunca han sido capaz de mirar a otro ser humano con amor y caridad. Donde nosotros vemos seres humanos, ellos ven votantes. Sigue leyendo “Nosotros los “piojosos””