Opinión · Religión

Jesús no ha puesto la otra mejilla, y tú tampoco deberías hacerlo

visto en  Noticias de Aleteia

Es hora de hablar del deber de “resistir al mal”

¿Cuál es el segundo pasaje más incomprendido de la Escritura? (El primero es: “No juzguéis, para que no seáis juzgados” en Mateo 7,1, citado por los analfabetOs (o indiferentes) de la Escritura como una especie de pseudo bendición para el relativismo moral). Diría que el segundo lugar es para Mateo 5,39, “al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra”.

No comprender este pasaje ha llevado a orar públicamente por “nuestros así llamados ‘enemigos’”, como si Cristo y su Iglesia no tuvieran enemigos, tanto humanos como espirituales. No comprender este pasaje ha llevado a desear un pacifismo literalmente inerte, que habría dejado perplejo al papa Pío V (que convocó la Liga Santa para resistir a la invasión de Europa por parte del Imperio Otomano, en la batalla de Lepanto). Sigue leyendo «Jesús no ha puesto la otra mejilla, y tú tampoco deberías hacerlo»

Opinión · Religión

Santa ira

por Juan Manuel de Prada
en XL Semanal, 20/09/2015

A veces recibo reconvenciones de hipócritas que reprochan mis palabras gruesas e injuriosas, mis intemperancias y raptos coléricos; aunque, más frecuentemente, los hipócritas, en lugar de decírmelo a la cara, se dirigen a quien puede hacerme más daño. Es cierto que a veces deslizo expresiones agrias en mis artículos; pero siempre van dirigidas contra iniquidades que claman al cielo, o contra los canallas que las conciben y ejecutan, por lo que mucho más escandaloso sería callar. Pero el hipócrita, bajo sus modales suavones y sus afectaciones pazguatas, es siempre un monstruo de iniquidad que desea que las iniquidades queden impunes. Mucho me repugnan los reproches de los hipócritas; pero mucho más todavía me repugna que, para reconvenirme, me digan melifluamente que es «muy poco cristiano» adoptar actitudes arriscadas, porque lo que Jesús deseaba es que fuésemos mansos y pusiésemos la otra mejilla. Sigue leyendo «Santa ira»

Religión

De la Cuaresma

Catecismo Mayor de San Pío X

37. ¿Qué es la Cuaresma? La Cuaresma es un tiempo de ayuno y penitencia instituido por la Iglesia por tradición apostólica.

38. ¿A qué fin ha sido instituida la Cuaresma? La Cuaresma ha sido instituida:

1º, para darnos a entender la obligación que tenemos de hacer penitencia todo el tiempo de nuestra vida, de la cual, según los Santos Padres, es figura la Cuaresma;

2º, para imitar en alguna manera el riguroso ayuno de cuarenta días que Jesucristo practicó en el desierto;

3º, para prepararnos por medio de la penitencia a celebrar santamente la Pascua.

39. ¿Por qué el primer día de Cuaresma se llama día de Ceniza? El primer día de Cuaresma se llama día de Ceniza porque en este día pone la Iglesia sobre la cabeza de los fieles la sagrada Ceniza.

40. ¿Por qué la Iglesia impone la sagrada Ceniza al principio de la Cuaresma? La Iglesia, al principio de la Cuaresma, acostumbra poner la sagrada Ceniza para recordarnos que somos compuestos de polvo y a polvo hemos de reducirnos con la muerte, y así nos humillemos y hagamos penitencia de nuestros pecados, mientras tenemos tiempo.

41. ¿Con qué disposiciones hemos de recibir la sagrada Ceniza? Hemos de recibir la sagrada Ceniza con un corazón contrito y humillado, y con la santa resolución de pasar la Cuaresma en obras de penitencia.

42. ¿Qué hemos de hacer para pasar bien la Cuaresma según la mente de la Iglesia? Para pasar bien la Cuaresma según la mente de la Iglesia hemos de hacer cuatro cosas:

1ª, guardar exactamente el ayuno, y la abstinencia y mortificarnos no sólo en las cosas ilícitas y peligrosas, sino también en cuanto podamos en las lícitas, como sería moderándonos en las recreaciones;

2ª, darnos a la oración y hacer limosnas y otras obras de cristiana piedad con el prójimo más que de ordinario;

3ª, oír la palabra de Dios, no ya por costumbre o curiosidad, sino con deseo de poner en práctica las verdades que se oyen;

4ª, andar con solicitud en prepararnos a la confesión para hacer más meritorio el ayuno y disponernos mejor a la Comunión pascual.