Religión

Una pataleta de la naturaleza

por Fray Gerundio de Tormes
en Adelante la Fe

Desde las alturas del Purgatorio se ve al mundo muy ajetreado estos días. No es para menos. En un abrir y cerrar de ojos parece que ha cambiado todo. Ha caído sobre los humanos una situación terrible, una enfermedad sumamente peligrosa, que ya se ha cobrado muchas vidas, con la segura previsión de que el número se elevará, extendiéndose sin límite hasta que se pueda dominar.

Desde aquí se ven las cosas con ojos de eternidad, siempre interpretadas como algo permitido por la Providencia de Dios, que no solamente corrige y castiga a sus hijos, sino que –precisamente a través de eso-, pone en sus manos la posibilidad de la conversión. Mientras los hombres discuten y se pelean por decir que esto es –o no-, un castigo de Dios, aquí sabemos que  para los que aman a Dios, todo lo que les sucede es para su bien, (Rom. 8, 28) y eso debería ser suficiente para calmar todo sentido de polémica y abrir la puerta del corazón al Dios de todo consuelo (2 Cor. 1, 3). Por supuesto que es un castigo. Si lo sabremos nosotras, que estamos aquí esperando el Premio Definitivo.

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Religión

Sin arrepentimiento ni propósito de enmienda, no hay indulgencia

por Padre Custodio Ballester
en El Correo de España

“Grita a plena voz, sin cesar, alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados” (Isaías 58,1)

El Decreto de la Penitenciaría Apostólica al objeto de lucrar Indulgencia plenaria para los fieles en la actual situación de pandemia, ha provocado pintorescas reacciones… Leo en La Vanguardia: El Vaticano concede indulgencias a los enfermos y a los que les cuidan. Y como subtítulo: Las indulgencias para los católicos son como poner el cuentaquilómetros a cero en cuanto a pecados se refiere. El Nacional.cat también afirma en la misma línea: El papa Francisco ha confirmado en su misa diaria el decreto de la Penitenciaría Apostólica por la cual da un indulto especial a los creyentes que hayan dado positivo por coronavirus. Y en El Periódico remachan el clavo: La Iglesia perdona los pecados a los enfermos de coronavirus… Sigue leyendo «Sin arrepentimiento ni propósito de enmienda, no hay indulgencia»

Religión

De la Cuaresma

Catecismo Mayor de San Pío X

37. ¿Qué es la Cuaresma? La Cuaresma es un tiempo de ayuno y penitencia instituido por la Iglesia por tradición apostólica.

38. ¿A qué fin ha sido instituida la Cuaresma? La Cuaresma ha sido instituida:

1º, para darnos a entender la obligación que tenemos de hacer penitencia todo el tiempo de nuestra vida, de la cual, según los Santos Padres, es figura la Cuaresma;

2º, para imitar en alguna manera el riguroso ayuno de cuarenta días que Jesucristo practicó en el desierto;

3º, para prepararnos por medio de la penitencia a celebrar santamente la Pascua.

39. ¿Por qué el primer día de Cuaresma se llama día de Ceniza? El primer día de Cuaresma se llama día de Ceniza porque en este día pone la Iglesia sobre la cabeza de los fieles la sagrada Ceniza.

40. ¿Por qué la Iglesia impone la sagrada Ceniza al principio de la Cuaresma? La Iglesia, al principio de la Cuaresma, acostumbra poner la sagrada Ceniza para recordarnos que somos compuestos de polvo y a polvo hemos de reducirnos con la muerte, y así nos humillemos y hagamos penitencia de nuestros pecados, mientras tenemos tiempo.

41. ¿Con qué disposiciones hemos de recibir la sagrada Ceniza? Hemos de recibir la sagrada Ceniza con un corazón contrito y humillado, y con la santa resolución de pasar la Cuaresma en obras de penitencia.

42. ¿Qué hemos de hacer para pasar bien la Cuaresma según la mente de la Iglesia? Para pasar bien la Cuaresma según la mente de la Iglesia hemos de hacer cuatro cosas:

1ª, guardar exactamente el ayuno, y la abstinencia y mortificarnos no sólo en las cosas ilícitas y peligrosas, sino también en cuanto podamos en las lícitas, como sería moderándonos en las recreaciones;

2ª, darnos a la oración y hacer limosnas y otras obras de cristiana piedad con el prójimo más que de ordinario;

3ª, oír la palabra de Dios, no ya por costumbre o curiosidad, sino con deseo de poner en práctica las verdades que se oyen;

4ª, andar con solicitud en prepararnos a la confesión para hacer más meritorio el ayuno y disponernos mejor a la Comunión pascual.