Religión

Esto es el matrimonio

por Padre Juan Carlos Ceriani
en Radio Cristiandad

Dios Nuestro Señor instituyó la unión matrimonio con un doble fin: uno principal, la procreación y educación de la prole (ordenado en primer término al bien común); y otro secundario, subordinado al principal, ordenado al bien mutuo de los esposos.

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Fuera del deber conyugal en el legítimo matrimonio, están gravemente prohibidos el uso y la aceptación de los atractivos sensitivo-afectivos que le están vinculados. Sigue leyendo «Esto es el matrimonio»

Religión

El fin de un mundo

por Padre Juan Carlos Ceriani
en Radio Cristiandad

Sabemos que cuando San Pablo habla del Anticristo, da como señal el sacrilegio religioso“se sentará en el Templo de Dios haciéndose dios”, es decir, se apoderará de la religión para sus fines, y cesará el sacrificio, aunque permanecerá un simulacro de sacrificio…

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La gran tribulación, las persecuciones contra los justos, es anterior a las catástrofes cósmicas que aquí se anuncian; las cuales, a su vez, preceden inmediatamente a la Parusía, el gran día del furor de Dios.

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Religión

El Apocalipsis no nos muestra una domesticación progresiva de la famosa Bestia

por Padre Juan Carlos Ceriani
en Radio Cristiandad

Al igual que todas las cosas vivas, el Reino de Dios en la tierra, la Iglesia, ha sido establecido para crecer, desarrollarse, llegar a su apogeo y luego decaer para acabar…

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[…] está profetizado el gobierno mundial del Anticristo, con el apoyo de una falsa religión, y, después de su derrota, el gobierno universal y sobrenatural de Jesucristo

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Religión

Signos y figuras de hechos cuyo cumplimiento ya vivimos

por Padre Juan Carlos Ceriani
 fragmentos tomados de Radio Cristiandad

DOMINGO VIGESIMOTERCERO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

En aquel tiempo, hablando Jesús a las turbas, he aquí que se acercó un príncipe, y le adoró, diciendo: Señor, mi hija acaba de morir: pero ven, pon sobre ella tu mano, y vivirá. Y, levantándose Jesús, le siguió, y también sus discípulos. Y he aquí que una mujer, que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, se acercó por detrás, y tocó la orla de su vestido. Porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su vestidura, sanaré. Pero Jesús, volviéndose, y viéndola, dijo: Confía, hija, tu fe te ha salvado. Y sanó la mujer desde aquel instante. Y, habiendo llegado Jesús a la casa del príncipe, cuando vio a los flautistas, y a la multitud agrupada, dijo: Apartaos: porque la niña no está muerta, sino que duerme. Y se burlaron de Él. Y, arrojada la muchedumbre, entró, y tomó su mano. Y resucitó la niña. Y se divulgó la nueva por toda aquella región.

El Evangelio de la Misa de este día contiene dos milagros de Nuestro Señor Jesucristo, uno en favor de una mujer enferma de un flujo de sangre, y otro en el de la hija de uno de los jefes de la Sinagoga, resucitándola.

Estos dos milagros encierran un gran misterio… San Jerónimo nos enseña, en la Homilía del día, que la hemorroísa que curó el Salvador es figura de la gentilidad, y que la nación judía está representada en la hija del príncipe de la sinagoga.

[…]

Por lo tanto, la sinagoga, representada por la niña, no recuperará la vida hasta el restablecimiento de la gentilidad, significada por la hemorroísa.

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Religión

Señales de los tiempos

por P. Juan Carlos Ceriani

DOMINGO VIGESIMOCUARTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Cuando veáis, pues, que la abominación de la desolación, que fue dicha por el profeta Daniel, está en el lugar santo, el que lee entienda. Entonces los que estén en la Judea, huyan a los montes. Y el que en el tejado, no descienda a tomar alguna cosa de su casa. Y el que en el campo, no vuelva a tomar su túnica. ¡Mas ay de las preñadas y de las que crían en aquellos días! Rogad, pues, que vuestra huida no suceda en invierno o en sábado. Porque habrá entonces grande tribulación, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora ni será. Y si no fuesen abreviados aquellos días, ninguna carne sería salva; mas por los escogidos aquellos días serán abreviados. Entonces si alguno os dijere: Mirad, el Cristo está aquí o allí, no lo creáis. Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y darán grandes señales y prodigios, de modo que, si puede ser, caigan en error aun los escogidos. Ved que os lo he dicho de antemano. Por lo cual si os dijeren: He aquí que está en el desierto, no salgáis; mirad que está en lo más retirado de la casa, no lo creáis. Porque como el relámpago sale del Oriente, y se deja ver hasta el Occidente, así será también la venida del Hijo del hombre. Donde quiera que estuviese el cuerpo, allí se juntarán también las águilas. Y luego después de la tribulación de aquellos días el sol se oscurecerá, y la luna no dará su lumbre, y las estrellas caerán del cielo y las virtudes del cielo serán conmovidas.

Y entonces aparecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo, y entonces plañirán todas las tribus de la tierra. Y verán al Hijo del hombre que vendrá en las nubes del cielo con gran poder y majestad. Y enviará sus ángeles con trompetas y con grande voz; y allegarán sus escogidos de los cuatro vientos, desde lo sumo de los cielos hasta los términos de ellos.

Aprended de la higuera una comparación: cuando sus ramos están ya tiernos, y las hojas han brotado, sabéis que está cerca el estío; pues del mismo modo, cuando vosotros viereis todo esto, sabed que está cerca, a las puertas. En verdad os digo, que no pasará esta generación que no sucedan todas estas cosas; el cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.

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El Evangelio de este Vigesimocuarto Domingo después de Pentecostés presenta una parte del capítulo vigesimocuarto de San Mateo.

Dicho capítulo, como los paralelos de San Marcos (c. 13) y San Lucas (c. 21: 5-38), contiene el llamado Discurso escatológico de Jesucristo, denominado así por tratar  sobre el fin de la Ciudad Santa y del mundo; también se lo designa como Apocalipsis sinóptico, por ser la Revelación de Jesús sobre el fin de Jerusalén y del mundo.

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