Opinión

Elogio de los grandes sinvergüenzas

por Jacinto Choza
Revista Nuestro Tiempo, nums 229-230, julio – agosto de 1973.

Hace unos cuantos años que vengo notando en nuestra sociedad la falta de unos elementos claves para la buena forma psíquica de todos sus ciudadanos. Antes de que comenzase la floración literaria sobre los rasgos neuróticos de nuestro tiempo venía sintiendo una nostalgia imprecisa, que por fin he logrado saber a qué se refería: lo que nos faltan son grandes sinvergüenzas. Es lamentable, pero es así.

Si me dedico a escribir estas líneas es porque no se ha reconocido aún que los grandes sinvergüenzas han desempeñado en la historia un papel altamente benéfico. Digamos que escribo por una deuda de gratitud hacia ellos, por un «deber de justicia». Cuando faltan grandes sinvergüenzas, como es nuestro caso, la salud psíquica de los pueblos parece que se resiente de un modo alarmante.

Para no herir susceptibilidades, me voy a situar en el siglo XVI, que, sospecho, queda lo suficientemente lejano como para no desatar pasiones. Por ejemplo, una cuestión sucesoria puede tener tal efecto, pero si se trata de la sucesión de Felipe el Hermoso, cualquier contemporáneo podrá considerarla sin que se altere su ritmo cardíaco.

Pues bien, yo siento nostalgia de formidables sinvergüenzas como Lope de Vega y Felipe II. Fueron grandes sinvergüenzas y fueron inauténticos: mejor aún, en su inautenticidad estribaba su grandeza. De ninguno de ellos puede decirse que obrara siempre de acuerdo con sus convicciones más íntimas y sus más básicos principios, que es lo más definitorio de la actitud ética contemporánea llamada autenticidad. Sigue leyendo “Elogio de los grandes sinvergüenzas”

Opinión

Vuelven los podcasts disidentes

#Podcasts Disidentes – Preguntas&Respuestas

Los cuales recomendamos así como al propio portal.

Aprovechamos para agradecer a nuestros amigos disidentes haber atendido nuestras sugerencias y por las amistosas palabras que nos dirigen. Igualmente sabed que en Tradición Digital tenéis a un amigo y un aliado, pues nuestro oficio también es el de disidentes 👍🏻. En la medida de lo posible, una medida corta por desgracia, intentaremos comentar sobre las cuestiones planteadas y las respuestas de Pelayo. Un abrazo amigos.

 

Editorial · Religión

Pío Moa, teólogo y exégeta

No siempre leemos a Pío Moa aunque a menudo estamos de acuerdo con el en muchos temas, principalmente historia, política, cultura… si bien no compartimos en absoluto sus fuertes inclinaciones sionistas, democratistas, constitucionalistas y liberales. Pero cuando mayor gloria alcanza el hombre es cuando se adentra en el terreno religioso para desbarrar estrepitosamente llegándonos a causar vergüenza ajena, mas que nada porque a Dios se puede llegar por el solo uso de la razón pero para eso hay que tener voluntad de querer conocer la verdad, condición que es evidente que le falta a Pío Moa como a todo liberal por mas que en la moral natural se acerque a lo que Dios manda y enseña y por mas que presuma de mucho uso de la razón.

A Pío Moa sus mas acérrimos detractores, por no decir enemigos que en general también lo son nuestros, a menudo le echan en cara para desacreditarlo que no es mas que un simple aficionado de la disciplina historiográfica, pero creemos que la defensa que hace de sí mismo es justa, suficiente y certera. Sin embargo también creemos que la teología definitivamente no es lo suyo y que dado que se desenvuelve tan mal en ella, como un aficionado y de los malos, por el bien de las almas y la suya propia lo que debería de hacer es abstenerse o bien avisar, en cada comentario que hace en cuestión religiosa, que lo suyo es simple afición y que por tanto el lector no debe tomar demasiado en serio lo que dice. Sigue leyendo “Pío Moa, teólogo y exégeta”

Editorial · Religión

El sofisma sutil de los filósofos racionalistas

Comentario a la entrevista al filósofo Francisco Soler publicada en El Manifiesto: Los sofismas del Papa Paco.

El entrevistado dice muchas cosas en las que tiene razón, la mayoría o casi todo, sin embargo de sus palabras se vislumbra que no es hombre de fe y que, como no parece tener vida espiritual, en realidad creyendo conocer la Iglesia y el cristianismo no los conoce porque todo lo reduce a pensamiento e inteligencia, es decir, es un racionalista mas, otro “patriota a secas” en el ámbito del pensamiento.

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