Religión

«Cavaron una fosa para prenderme, y tendieron a mis pies lazos ocultos»

Epístola del Sábado de Pasión

Ellos dijeron: “Venid, vamos a urdir asechanzas contra el Justo (Jesús); porque no falta todavía la Ley al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni el oráculo al profeta. Vamos, pues, y ataquémosle con la lengua, y no hagamos caso de ninguna de sus palabras.” Préstame, oh Yahvé, tu atención, y escucha la voz de mis adversarios (dice Jesús). ¿Así se paga bien con mal? Pues ellos han cavado una fosa para mi vida. Acuérdate de cómo me he presentado ante Ti, para hablar en favor de ellos y sustraerlos a tu ira. Por eso, abandona a sus hijos al hambre, y entrégalos al poder de la espada; quédense sus mujeres viudas y sin hijos, mueran sus maridos de muerte violenta, y sean traspasados sus jóvenes en la batalla por la espada. Óiganse alaridos desde sus casas, cuando de repente hagas venir sobre ellos bandas armadas; porque cavaron una fosa para prenderme, y tendieron a mis pies lazos ocultos. Péro Tú, Yahvé, conoces todos sus planes de destruirme; ¡no les perdones su iniquidad, ni borres de tu presencia su pecado! ¡Que tropiecen delante de Ti! Castígalos en el tiempo de tu ira. (Jer. 18, 18-23).

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«Tomaron la resolución de hacerlo morir»

Evangelio del Viernes de Pasión

Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos reunieron un consejo y dijeron: “¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchos milagros. Si le dejamos continuar, todo el mundo va a creer en Él, y los romanos vendrán y destruirán nuestra ciudad y también nuestro pueblo”. Pero uno de ellos, Caifás, que era Sumo Sacerdote en aquel año, les dijo: “Vosotros no entendéis nada, y no discurrís que os es preferible que un solo hombre muera por todo el pueblo, antes que todo el pueblo perezca”. Esto, no lo dijo por sí mismo, sino que, siendo Sumo Sacerdote en aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación y no por la nación solamente, sino también para congregar en uno a todos los hijos de Dios dispersos. Desde aquel día tomaron la resolución de hacerlo morir. Por esto Jesús no anduvo más, ostensiblemente, entre los judíos, sino que se fue a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y se quedó allí con sus discípulos. (Jn. 11, 47-54).

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«Vosotros no lo conocéis»

Evangelio del Domingo de Pasión

En aquel tiempo decía Jesús a las turbas de los judíos: “¿Quién de vosotros me argüirá de pecado? Y entonces, si digo la verdad, ¿por qué no me creéis? El que es de Dios, escucha las palabras de Dios; por eso no la escucháis vosotros, porque no sois de Dios.” A lo cual los judíos respondieron diciéndole: “¿No tenemos razón, en decir que Tú eres un samaritano y un endemoniado?” Jesús repuso: “Yo no soy un endemoniado, sino que honro a mi Padre, y vosotros me estáis ultrajando. Mas Yo no busco mi gloria; hay quien la busca y juzgará. En verdad, en verdad, os digo, si alguno guardare mi palabra, no verá jamás la muerte”. Le respondieron los judíos: “Ahora sabemos que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también; y tú dices: Si alguno guardare mi palabra no gustará jamás la muerte. ¿Eres tú, pues, más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Y los profetas también murieron: ¿quién te haces a Ti mismo?” Jesús respondió: “Si Yo me glorifico a Mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es quien me glorifica: Aquel de quien vosotros decís que es vuestro Dios; mas vosotros no lo conocéis. Yo sí que lo conozco, y si dijera que no lo conozco, sería mentiroso como vosotros, pero lo conozco y conservo su palabra. Abraham, vuestro padre, exultó por ver mi día: y lo vio y se llenó de gozo”. Le dijeron, pues, los judíos: “No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?” Les dijo Jesús: “En verdad, en verdad os digo: Antes que Abraham existiera, Yo soy”. Entonces tomaron piedras para arrojarlas sobre Él. Pero Jesús se ocultó y salió del Templo. (Jn. 8, 46-59).

Religión

Hermeneútica de la continuidad…

Cuando aun se oían sermones en los que hablando claro se protegía al rebaño contra los ataques del lobo, denunciando los errores del siglo, tarea encomendada a la Iglesia por su Divino Fundador.

Hoy los curas… callan… cuando no predican directamente la democracia, el liberalismo y todo tipo de nauseabunda herejía. Y luego andan vendiendo con toda su caradura que la hermeneútica de la continuidad y tal…

¿De qué sirve un ejército de pastores emasculados y directamente pasados al enemigo? Claro, salvo honrosas excepciones, minoritarias, las rarezas que denuncian el Conciliábulo Vaticano 2º y su misa protestantizada y protestantizante.

Seguid callando pues, pastores acomodados y acobardados, esperamos que al menos os enseñaran en el seminario que mas cuentas le pedirá Dios a quién mas le haya dado. Sea dicho con todo respeto.

Fuente.

También en BitChute.