El paco · Nuevo Orden Mundial

Brujas chivatas

El otro día camino a casa, ya pasada la hora de comer y por una calle tranquila, sin un alma en ese momento y con una acera superamplia, veo que viene de frente una señora ya algo abuelona que al cruzarse conmigo se para y con no poco paroxismo me espeta escandalizada, como si se fuera a acabar el mundo en ese momento por culpa mía:

– ¡Señor, ¿la mascarilla?!

Y es que llevo ya un tiempo sin ponerme esa porquería en mi cara cuando estoy en la calle, excepto a veces que no tengo ganas de guerra. El caso es que procuro mantener el metro y medio tonto ese que dice la ley canalla, algo francamente fácil de conseguir. Yo le respondí lacónicamente a la aprendiz de bruja:

– Llame a la policía, señora.

Aunque lamenté luego mi falta de desparpajo, porque podría haberla mandado a la mierda directamente, cosa que no hice por respeto a sus canas (uno en el fondo es un sentimental); o le podría haber dicho que buscara la mascarilla dentro de sus sucias bragas; o que me pondría la mascarilla cuando ella se la pusiera al chucho que paseaba, ya que probado está que el virus lo-que-sea se transmite con pasmosa facilidad entre todo bicho viviente, bueno, y entre purés de patata, zumos de manzana, refrescos de soda, etc…

Se quedó cortada, sin saber qué responder:

– La policía, jajaja.

Y ahí quedó la cosa mientras yo seguía mi camino, repitiendo la jugada en mi cabeza y llegando a las mismas conclusiones de siempre.

Y es que solo faltaba que yo me tuviera que poner a dar explicaciones o a perder el tiempo con el primer imbécil que me increpe por la calle. ¿Quiere usted ponerse el trapo? Muy bien, póngaselo, pero déjenos en paz a los que no queremos. Inútil sería perder el tiempo con razonamientos, con los necios e imbéciles no se discute. Si tiene algún problema llame a la autoridad competente que si tengo que perder el tiempo con un imbécil que sea con un imbécil autorizado y uniformado, y ya llegaré yo hasta donde tenga que llegar.

Luego me puse a diseccionar una vez mas el carácter satánico de estos pobres diablos a los que se les llena la boca de respeto, tolerancia, derechos, libertades y demás falsedades hipócritas siendo que en el fondo no tienen otro afán que el de imponer a los demás su retorcida visión del mundo en todas las cosas. El Demonio no acepta que pienses diferente a el sino que quiere, necesita tener razón y por tanto no descansará hasta que claudiques, sea por las buenas o por las malas. No cejará hasta que le des la razón, y si no lo consigue te matará si le es posible. Así encontraron la muerte todos los mártires. Y hoy día se repite la historia, habiendo perfeccionado los mecanismos para aplicarlos a nivel global. Por eso cualquier mindundi progre, envalentonado y sabiéndose respaldado por la autoridad, se atreve a increparte con chulería tu condición de oveja negra. En el fondo el progre es eso, un pobre diablo de soberbia tan incorregible como traicionera, lo mismo que los demonios que el averno pueblan, lugar al que tienen vocación de llegar estos progres de no mediar una drástica corrección del rumbo.

Para estos pobres diablos el miedo, sea mas o menos fingido, es solo la excusa perfecta que tienen para imponer a los demás sus criterios. Es exactamente lo que se está haciendo a nivel socio-político en esta gigantesca mascarada globalista que es el circo de la plandemia. Estamos ya metidos de lleno en una ratonera comunista pero todavía no queremos darnos cuenta porque es mas cómoda la táctica del avestruz. Aunque nos lo tenemos bien merecido, por liberal-demócratas, y por impíos. Ahora llega el dolor.

Entre reflexión y reflexión llego a una zona de la ciudad despejada de edificios altos. Miro al cielo que amaneció azul y limpio pero que ahora está madejoso, para comprobar horrorizado que hoy toca fumigación masiva. Los aviones van y vienen, dejando su larga estela de blanca porquería. Hacía tiempo que no los veía. Estamos en una ratonera y la población está siendo acosada de forma brutal por todos los frentes. Plandemia, geoingeniería y todo el largo etc…

Mis divagaciones terminaron al abrir la puerta de mi casa, concluyendo que estos demonios son los que dentro de no mucho nos echarán la culpa a los irresponsables desenmascardos en la siguiente ola, que en una de esta será mas violenta: soltarán un covid-21 si hace falta, y si hace mas falta soltarán un sars-viruela o vaya usted a saber, lo que el Demonio tenga a mal para hacernos entrar en vereda.

Hoy he recordado la escenita y mis reflexiones al encontrarme con esta noticia:

Sanidad prepara una ‘lista negra’ con personas que se nieguen a vacunarse

Están preparando el terreno para que la caza de brujas disidentes sea un éxito completo. Nos llevarán a campos de concentración, retitulados con el eufemismo que mejor suene. Nos confiscarán nuestros bienes mientras que las brujas chivatas progre-satánicas celebrarán el nuevo mundo tan feliz como falaz, por fin libre de reaccionarios fascistas.

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