Actualidad · España

Ya no somos africanos

Estrasburgo condena a España y da la razón al pro-etarra Otegi Y la cuenta de humillaciones tiempo ha que la perdimos… Si hasta los rockeros punk lo veían claro hace 30 años (minuto 1:50):
Pero no nos engañemos que hay aquí por lo menos un trasfondo de justicia, porque los traidores y los cobardes al final tienen su merecido y la eXpaña del 78 está recibiendo el justo desprecio y humillación por todas sus traiciones que no han sido pocas ni leves. Que lo disfrutéis, eXpañolitos.
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Actualidad · España

Los separatistas sufren un trastorno psicológico: se llama “disonancia cognitiva”

En Dolça Cataluña.

Lo dicen ahora los profesionales de la salud aunque es de sentido común, pues en España todos supimos siempre que los separatistas catalanes son unos enfermos mentales, como lo son los vascongados, además de sinvergüenzas todos ellos. Aunque la peor de la enfermedades que tienen es la del odio y la del superlativo complejo de inferioridad.

 

Actualidad · España

El cupo catalán destruiría 234.000 empleos en el resto de España

En ABC.

¿Y cuantos destruyen y cuanto nos roba al resto de los españoles el cupo vasco?

Parece que con esto del cupo catalán se descubrió la pólvora, que lleva ya mucho tiempo inventada en las vascongadas. Porque la democracia es la repera de guay, tanto que la violencia siempre tiene recompensa. En España los catalufos no son los únicos violentos, sino que son los últimos gorilas llegados al circo para intentar conseguir lo que ya consiguieron los gorilas etarras a base de bombas y tiros en la nuca, asesinatos de centenares de inocentes niños incluidos. Pero no queremos recordar que vivimos cada día con esa vergüenza encima.

Tenemos lo que nos merecemos, por cobardes, cobardes bailones además.

España · Opinión

Tomad Unión Europea

por Juan Manuel de Prada, en ABC

Al papanatismo contemporáneo le gusta repetir que el engendro denominado Unión Europea constituye una defensa contra las veleidades independentistas. Para combatir una calamidad hay primero que establecer sus causas; y todo empeño por combatirla pretendiendo utilizar como remedios las causas conduce irremediablemente al fracaso. Dos han sido en España los factores principales del ascenso del independentismo: el primero, el régimen territorial consagrado en la Constitución, ese nefasto autonomismo que, como nos advirtiera Vázquez de Mella hace un siglo, lejos de servir de contrapeso al odioso centralismo, ha perpetrado «una siembra de centralismos en todo análogos a aquél de que se partió» (y tal siembra brindará frutos aún más pútridos con el federalismo que ahora quieren colarnos de matute); el segundo, el europeísmo, que nos ha convertido en una colonia controlada por burócratas extranjeros y sometida a los hórridos dictados del dinero apátrida. La única razón por la que la Unión Europea no apoya abiertamente la independencia de Cataluña es porque en este momento tal independencia no interesa al dinero apátrida; pero si mañana el dinero apátrida necesitase de la independencia de Cataluña para realizar más cómodamente sus enjuagues y escamoteos, la Unión Europea la apoyaría a rabiar.

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